Re-leí rápidamente mis últimos post, antes de volver acá, y definitivamente mi vida ha tomado un rumbo radical...Ahora tengo una certeza dolorosa, pero la tengo, y le he hecho frente lo mejor que he podido, y eso...ya es algo. Ahora también tengo una historia, bueno, muchas, una grande, una increíble, una de esas para contarle a los nietos antes de dormir, y ellos a la vez a sus amigos al colegio al día siguiente...Una historia de amor, y de desamor, de dos personas que se rehúsan a sacarse de sus vidas, pero que no están para estar juntas de igual forma, una historia de casualidades miedosas, grandes, inexplicables...La historia que llevo viviendo dos semanas, y en ese tiempo me hace sentir como si hubiera vivido mucho, como si fuera mucho más vieja, y un poco más sabia.
Ahora no permito que el miedo me invada y me impida hacer las cosas, ahora me aguanto ese nudo que se me hace en el estómago, ahora, aunque estos días no he comido bien, prefiero echarle la culpa a la gastritis, que al verte...Ahora me concentro en mi trabajo, rio, intento conocer gente, intento estar feliz y tranquila...Ahora hasta te hablo, te sonrío, te abrazo, te cuento de mis cosas...Pero no es lo mismo, y no es lo mismo porque sigo llena de preguntas, de apegos, de recuerdos...Yo no sé si piensas que soy tu amiga, o que puedo ser tu amiga...porque definitivamente yo no quiero, no es que sepa que quiero, pero no quiero eso. Como siempre, pensé que podía manejarlo, como siempre me di cuenta que no.
Y es que aunque intento, y hago lo mejor que puedo, todavía el recorrido desde mi bus a la UdeA, está llena de letreritos imaginarios con palabras, con olores, con sentimientos, con la calidez de esos días, con tu esencia en el ambiente, estoy viviendo en tu mundo, hago tu trabajo, camino encima de tus pasos, me siento donde te sentaste alguna vez, y saludo a tus amigos...pasé de no verte nunca, a verte todos los días, en cualquier momento, en cualquier lugar...ahora somos colegas (?) Yo creo que a pesar de todo soy una mujer muy fuerte, no es fácil soportar esto, y aún así tener una sonrisa, y una palabra, y guardar las lágrimas para casa. Me di cuenta también, que ese olor, los olores de los que siempre hablo esos que son la esencia del amor, de los recuerdos...puedo sentirte cerca solo con tu olor, tu olor se me pega a la piel como una sustancia viscosa que me sacude los lagrimales, y me pone la mirada triste, y me revuelva todo por dentro. Usted se echa su perfume todas las mañanas y no se imagina el daño que me hace sentirlo a Km. Usted no sabe nada, nada. No sabe del esfuerzo que tengo que hacer para sonreírle, y sostener una conversación, no sabe como se me partió el alma en millones de pedazos cuando la vi de espaldas abrazarla, delante de todos, y delante de mí, no sabe como me siento de mal cuando soy grosera...no le pido que me entienda, porque ni yo lo hago...pero es que yo tampoco lo entiendo a usted, y ojalá y usted si se entienda...porque pensar por 4 ya es muy difícil.
En los 3 idiomas que medio conozco el porque de pregunta y de respuesta se escriben muy distinto: Por qué? porque...Why? Because...Pourquoi? Parce que...Y es que uno pregunta, y la respuesta que obtiene, si es que la obtiene, SIEMPRE va a ser más dolorosa, y diferente a la que uno pensaba al formular la pregunta....Estoy llena de por qués? que no me dejan vivir que son la palabra, el pensamiento más recurrente, quisiera recibir todos los Porques...pero sé que me dolerían mucho, y si, soy muy cobarde. No me gusta que me duela, no me gusta que me punce...no me gusta nada que me cause dolor excepto usted. No entender que quiero, y que me pasa., ahora me parece lo más difícil de todo, ya tengo respuestas, ya tengo conclusiones, ya tengo hechos...y sin embargo yo siento que en el aire sigue habiendo tanta historia...tantas palabras, tanto todavía de todo...Seguro son solo las películas, seguro es solo ese vicio mío de tener siempre mucho que decir, y de escribir largo.
van 3 semanas de 4 meses. Y así me siento.
domingo, 1 de septiembre de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013
Algo que no leerás.
Ayer me desperté triste, no sé si fue el sol golpeándome la cara, o el despertarme en un lugar extraño, pero desde que abrí los ojos sentí que una oleada de nostalgia me recorría todo el cuerpo, no quería pararme de la cama y enfrentar la realidad. La decisión más difícil fue querer sacarte de mi vida; de repente, pensé que te habías ido de ella como en una abducción, no quedó rastro de ti en mí, solo recuerdos que ya no quiero recordar, y que luego cuando quiera hacerlo se me aparecerán de forma desteñida, confusa...hasta llegar a desconocerlos. No hay rastro de ti en mi vida, no sé como estás, cómo está tu trabajo...si estás triste o no...No sé nada de lo que pasa contigo....
Pero la verdad es que no te has ido del todo, ni un poquito, nada. Así te hayan abducido de mi vida, yo soy quien te sigue manteniendo vivo para mí. Te recuerdo con los días soleados, con los lugares, con las tiendas de barrio, con olores que nunca olimos, lugares que nunca recorrimos, con los rostros de desconocidos en la calle...Llegas a mí cuando he bajado la guardia, en forma de historias ajenas, de algún conocido insignificante en común, con cualquier palabra, con cualquier color, si no hay relación yo la hallo, todo porque no me resigno a que ya no estés mas...Querido, te tengo acá presente, adentro, dónde duele y punza cada vez que te pienso, te imagino, te recuerdo, te invento, y pienso cosas que me duelen, como haciéndome más honda la heridita para que nunca se me cierre...Me miro al espejo, y pienso si te gustaría como tengo el pelo en este momento, la verdad es que me hago mucho daño pensando en cosas que no debería, pero busco motivos para odiarte en vano, porque no puedo.
He pensado, como es acostumbrarme a vivir todos los días con este vacío que siento cada que me levanto, y cuando voy a dormirme, porque como siempre; en estos casos...siento que esto no se va a ir nunca. He intentado conocer otras personas, pero a quien engaño, no estoy lista aún, lo único que hago cuando estoy con alguien es comparar, buscar en él lo que adoraba de ti, o buscar razones para desecharlo simplemente porque no tiene lo que tu tenías. Además, creo que soy muy sensible, si, yo sé que todos lo somos, pero yo me siento más...me dan muy duro esto de los apegos, no soporto la sensación de que ya no estés, y que estés haciendo tu vida lejos de mi, con alguien más...He tenido que vivir eso tantas veces, que creo que no podría soportarlo, una vez más. a veces siento que preferiría quedarme sola con tal de no volver a sentir esa sensación, como unas nauseas en cada parte del cuerpo, como el alma queriendo vomitar todo lo que tiene, estancada sin poder hacer nada.
Estos días me han dicho que estoy linda, que soy una mujer genial, me halagan, me echan flores, pero la verdad es que no me hacen sentir bien, incluso me incomoda, porque no les creo, si fuera una mujer tan genial aún estarías conmigo, y no con ella.
Hoy la vi, se me heló todo el cuerpo, no fui capaz de mirarla, no como antes, ni como nada, me imaginé muchas cosas que me dolieron, la miré caminar de espaldas, y entonces la imaginé desnuda encima de tí...a ese tipo de cosas me refiero cuando te digo que pienso en cosas que me hacen mal, pero que hago? no puedo sacármelas de la cabeza.
Aún hay más novedades, está tu amigo también, es un buen hombre, no podría ser más diferente a ti, pero está bien, me divierte hablar con él, a veces incluso me distrae, pero lo que pasa es que él, así sea tan diferente a ti, no hace si no que te recuerde mas, y mas...tal vez por las circunstancias, porque con él es todo lo que no haría, y no hablaría contigo, también porque sé que si él se está acercando a mi de esa manera es porque nunca te importé un carajo, porque los buenos amigos como tu y él, no se harían eso, verdad?
Yo me siento muy incómoda, no sería capaz de verlo sin recordarte, resulta que él me recuerda a la persona a quien no quiero recordar...entonces no estoy haciendo mucho. No sé como explicarle esta idiotez que seguro para nadie tiene sentido.
Yo pensaba siempre en ese momento, en que yo iba a irme, y tu no ibas a estar detrás de mi, bueno, ese momento ha llegado, me estoy yendo como se supone debí irme hace 6 meses, pero esta vez ya no haces nada para impedirlo, supongo que ahora sí es el final, no importa ya que me vaya o me quede, tu fuiste el que se fue hace rato ya.
Te extraño, extraño mi cara en el espejo cuando estabas cerquita, extraño esa sensación que no se quitaba y que me daba solo con pensarte, no entiendo querido qué hiciste para que yo fuera así contigo, y qué hice yo para recibir tanto sutil desprecio.
Así como todo en mi vida, lleno de boberias que yo solo noto, y aprecio estás fragmentado en el mundo que vivo, y quien sabe cuando se irán a diluir todas esas partículas que dejaste por ahí regadas.
Pero la verdad es que no te has ido del todo, ni un poquito, nada. Así te hayan abducido de mi vida, yo soy quien te sigue manteniendo vivo para mí. Te recuerdo con los días soleados, con los lugares, con las tiendas de barrio, con olores que nunca olimos, lugares que nunca recorrimos, con los rostros de desconocidos en la calle...Llegas a mí cuando he bajado la guardia, en forma de historias ajenas, de algún conocido insignificante en común, con cualquier palabra, con cualquier color, si no hay relación yo la hallo, todo porque no me resigno a que ya no estés mas...Querido, te tengo acá presente, adentro, dónde duele y punza cada vez que te pienso, te imagino, te recuerdo, te invento, y pienso cosas que me duelen, como haciéndome más honda la heridita para que nunca se me cierre...Me miro al espejo, y pienso si te gustaría como tengo el pelo en este momento, la verdad es que me hago mucho daño pensando en cosas que no debería, pero busco motivos para odiarte en vano, porque no puedo.
He pensado, como es acostumbrarme a vivir todos los días con este vacío que siento cada que me levanto, y cuando voy a dormirme, porque como siempre; en estos casos...siento que esto no se va a ir nunca. He intentado conocer otras personas, pero a quien engaño, no estoy lista aún, lo único que hago cuando estoy con alguien es comparar, buscar en él lo que adoraba de ti, o buscar razones para desecharlo simplemente porque no tiene lo que tu tenías. Además, creo que soy muy sensible, si, yo sé que todos lo somos, pero yo me siento más...me dan muy duro esto de los apegos, no soporto la sensación de que ya no estés, y que estés haciendo tu vida lejos de mi, con alguien más...He tenido que vivir eso tantas veces, que creo que no podría soportarlo, una vez más. a veces siento que preferiría quedarme sola con tal de no volver a sentir esa sensación, como unas nauseas en cada parte del cuerpo, como el alma queriendo vomitar todo lo que tiene, estancada sin poder hacer nada.
Estos días me han dicho que estoy linda, que soy una mujer genial, me halagan, me echan flores, pero la verdad es que no me hacen sentir bien, incluso me incomoda, porque no les creo, si fuera una mujer tan genial aún estarías conmigo, y no con ella.
Hoy la vi, se me heló todo el cuerpo, no fui capaz de mirarla, no como antes, ni como nada, me imaginé muchas cosas que me dolieron, la miré caminar de espaldas, y entonces la imaginé desnuda encima de tí...a ese tipo de cosas me refiero cuando te digo que pienso en cosas que me hacen mal, pero que hago? no puedo sacármelas de la cabeza.
Aún hay más novedades, está tu amigo también, es un buen hombre, no podría ser más diferente a ti, pero está bien, me divierte hablar con él, a veces incluso me distrae, pero lo que pasa es que él, así sea tan diferente a ti, no hace si no que te recuerde mas, y mas...tal vez por las circunstancias, porque con él es todo lo que no haría, y no hablaría contigo, también porque sé que si él se está acercando a mi de esa manera es porque nunca te importé un carajo, porque los buenos amigos como tu y él, no se harían eso, verdad?
Yo me siento muy incómoda, no sería capaz de verlo sin recordarte, resulta que él me recuerda a la persona a quien no quiero recordar...entonces no estoy haciendo mucho. No sé como explicarle esta idiotez que seguro para nadie tiene sentido.
Yo pensaba siempre en ese momento, en que yo iba a irme, y tu no ibas a estar detrás de mi, bueno, ese momento ha llegado, me estoy yendo como se supone debí irme hace 6 meses, pero esta vez ya no haces nada para impedirlo, supongo que ahora sí es el final, no importa ya que me vaya o me quede, tu fuiste el que se fue hace rato ya.
Te extraño, extraño mi cara en el espejo cuando estabas cerquita, extraño esa sensación que no se quitaba y que me daba solo con pensarte, no entiendo querido qué hiciste para que yo fuera así contigo, y qué hice yo para recibir tanto sutil desprecio.
Así como todo en mi vida, lleno de boberias que yo solo noto, y aprecio estás fragmentado en el mundo que vivo, y quien sabe cuando se irán a diluir todas esas partículas que dejaste por ahí regadas.
domingo, 31 de marzo de 2013
Quedarse sin historias ...
Vine hasta acá hace unos días para hablar sobre mi falta de historias, e inmóviles mis dedos y yo volvimos a irnos, porque ni siquiera para escribir sobre eso nos daba la inspiración...
Me quedé sin historias, sin casualidades miedosas, sin encuentros para atribuirle al destino, me quedé sin justificaciones mediocres para no sentirme culpable si le hablaba en un impulso...Ya no más...el silencio que guarda ahora es libre, ya no es impuesto por mi en un afán de intentar controlar la situación ...los días transcurren sin compasión, la única que parece recordar soy yo, todo lo que me lo recuerda sigue su curso, quiénes me lo recuerdan también, no dejé huella lo corroboran ...
Lo más triste es querer traer de vuelta a tu vida a alguien que simplemente ya no quiere estar, siento que no hay mejoría en mi, me siento vacía, medio llena de recuerdos que son tan volátiles que puedo verme el fondo , no quiero que se vaya lo que siento, y entonces recuerdo que me digo tantas veces que duele el darse cuenta de que las cosas no van a volver solo porque tu aún las echas de menos... el tiempo sigue su curso inminente, y te acoplas o te lleva sin dejarte escapatoria, no se puede uno alojar en el pasado porque ya nos cerró las puertas y no deja mas que un orificio maltrecho por donde mirar, y se ve nublado, como si tus propios recuerdos ya no te pertenecieran...
A veces admiro su capacidad de entenderse con alguien en tan poco tiempo...y me rechazo a mi por mi terquedad, por mi incapacidad para encontrar a alguien con quién me sienta bien..."si tuviera el mismo buen gusto que tengo para los perfumes con los hombres..." Siento que mis casualidades casi mágicas se fueron con esta falta de historias, con esta soledad auto-impuesta, guardando luto a no sé que, no sé a quien...Miro de lejos las historias de los demás y me pregunto que haría, que hice, que no volvería a hacer, ya no importa mucho....
Estoy vacía, viviendo por vivir, pero entonces hoy hablando con una mujer hermosa, y valiosa, igual a como debería verme yo me doy cuenta de algo...
No debo tirarme al mar de la pena, mi querido capitán; no soy acá la única que perdió, por qué debería sentirme mal por haber querido la importancia que merecía ? está bien querer un lugar en la vida, en cualquier aspecto que sea, está bien querer devorarse todo, y si no se puede todo, pues no....
No fue tan malo usted conmigo, como lo han sido otros, pero usted, y yo sabemos que lo pudo hacer mejor...y cuál es el precio para su falta de interés? mi silencio quebrantado, mis palabras, mis celos, mi atención...qué ha hecho usted por mi, aparte de ignorarme?
A partir de ahora no quiero estar, si no he de olvidarle quiero que se convierta en uno de esos amores que están ahí y no incomodan, que los recuerdo y sigo con mi vida, no quiero que me aceche, que me robe la calma, no quiero que se meta en mis sueños sin siquiera estar en ellos, no quiero extrañarlo en Abril...Quiero que mi adiós sea definitivo, silencioso y punzante, frío! tanta calidez y dulzura de mi parte es lo que lo empalagan, y lo sé....
No tengo porque brindarle palabras que no le hacen falta, por qué habría de hacerlo todo tan fácil, cuando usted no se portó tan bien?
Y tal vez, con los silencios, con la ausencia, usted se de cuenta que así esté loca, sea una celosa, obsesiva y malgeniada, no todas sus amigas, ni las chicas con las que coquetea, aprenderán a conocerlo con sus silencios, aprenderán a querer su inconstancia, ni se mancharán las manos de pintura para hacerle tarjetas torpes de Navidad, no le harán almuerzos para hacerlo sentir en casa...
Tal vez ellas no lo extrañen en la noche, ni se preocupen porque usted está triste, o se siente solo...Somos pocas, y nos estamos yendo.
Ya no importa, ya no duele, ya no se piensa, ya no hay historia con él.
Me quedé sin historias, sin casualidades miedosas, sin encuentros para atribuirle al destino, me quedé sin justificaciones mediocres para no sentirme culpable si le hablaba en un impulso...Ya no más...el silencio que guarda ahora es libre, ya no es impuesto por mi en un afán de intentar controlar la situación ...los días transcurren sin compasión, la única que parece recordar soy yo, todo lo que me lo recuerda sigue su curso, quiénes me lo recuerdan también, no dejé huella lo corroboran ...
Lo más triste es querer traer de vuelta a tu vida a alguien que simplemente ya no quiere estar, siento que no hay mejoría en mi, me siento vacía, medio llena de recuerdos que son tan volátiles que puedo verme el fondo , no quiero que se vaya lo que siento, y entonces recuerdo que me digo tantas veces que duele el darse cuenta de que las cosas no van a volver solo porque tu aún las echas de menos... el tiempo sigue su curso inminente, y te acoplas o te lleva sin dejarte escapatoria, no se puede uno alojar en el pasado porque ya nos cerró las puertas y no deja mas que un orificio maltrecho por donde mirar, y se ve nublado, como si tus propios recuerdos ya no te pertenecieran...
A veces admiro su capacidad de entenderse con alguien en tan poco tiempo...y me rechazo a mi por mi terquedad, por mi incapacidad para encontrar a alguien con quién me sienta bien..."si tuviera el mismo buen gusto que tengo para los perfumes con los hombres..." Siento que mis casualidades casi mágicas se fueron con esta falta de historias, con esta soledad auto-impuesta, guardando luto a no sé que, no sé a quien...Miro de lejos las historias de los demás y me pregunto que haría, que hice, que no volvería a hacer, ya no importa mucho....
Estoy vacía, viviendo por vivir, pero entonces hoy hablando con una mujer hermosa, y valiosa, igual a como debería verme yo me doy cuenta de algo...
No debo tirarme al mar de la pena, mi querido capitán; no soy acá la única que perdió, por qué debería sentirme mal por haber querido la importancia que merecía ? está bien querer un lugar en la vida, en cualquier aspecto que sea, está bien querer devorarse todo, y si no se puede todo, pues no....
No fue tan malo usted conmigo, como lo han sido otros, pero usted, y yo sabemos que lo pudo hacer mejor...y cuál es el precio para su falta de interés? mi silencio quebrantado, mis palabras, mis celos, mi atención...qué ha hecho usted por mi, aparte de ignorarme?
A partir de ahora no quiero estar, si no he de olvidarle quiero que se convierta en uno de esos amores que están ahí y no incomodan, que los recuerdo y sigo con mi vida, no quiero que me aceche, que me robe la calma, no quiero que se meta en mis sueños sin siquiera estar en ellos, no quiero extrañarlo en Abril...Quiero que mi adiós sea definitivo, silencioso y punzante, frío! tanta calidez y dulzura de mi parte es lo que lo empalagan, y lo sé....
No tengo porque brindarle palabras que no le hacen falta, por qué habría de hacerlo todo tan fácil, cuando usted no se portó tan bien?
Y tal vez, con los silencios, con la ausencia, usted se de cuenta que así esté loca, sea una celosa, obsesiva y malgeniada, no todas sus amigas, ni las chicas con las que coquetea, aprenderán a conocerlo con sus silencios, aprenderán a querer su inconstancia, ni se mancharán las manos de pintura para hacerle tarjetas torpes de Navidad, no le harán almuerzos para hacerlo sentir en casa...
Tal vez ellas no lo extrañen en la noche, ni se preocupen porque usted está triste, o se siente solo...Somos pocas, y nos estamos yendo.
Ya no importa, ya no duele, ya no se piensa, ya no hay historia con él.
jueves, 7 de marzo de 2013
Him.
Estos días han sido inexplicablemente raros, extrañando, pensándolo más de lo normal, con ganas incontenibles de hablarle, buscando alguna mala, o buena excusa que sé yo, luego me arrepiento, no sé si es orgullo o sensatez, tal vez es que me lleno de celos, y de rabia acordándome de cosas...y eso es lo que me impide actuar, pero luego siento que va más allá de ese capricho pueril...siento que he madurado algo, y lo corroboro con esto, solo quisiera saber si está bien, solo quiero verlo, un momento, así me sepa a mierda después...Su tristeza me duele tanto que no es normal, siento que me necesita, y sé que es solo cosa mía, en verdad espero que esté tranquilo, que no se sienta solo, en verdad espero que el tiempo no me reproche después este silencio tan poco espontáneo que estoy guardándole.
Me dan rabia los recuerdos porque me desconcentran, me dan rabia los lugares porque ellos si burlaron al tiempo, y permanecen, "nosotros" ya no.
Te dejo mil te extraños, no sé que extraño exactamente, no sé en dónde esta lo que me duele, lo que siento que me falta no sé nunca dónde estuvo, hasta que siento su ausencia, tengo tantas palabras retenidas en la boca, te pienso, te pienso, te pienso, podría repetirlo hasta que sean las palabras más gastadas del mundo si con eso lo vas a entender y vas a hablarme con alguna mala excusa...
Yo sé que no estamos para estar juntos, pero solo un momentico, solo un momentico de engañarnos, y engañar a ese destino que nos tocó, si?
Todavía tengo calientes los recuerdos, su voz en mis oídos, su olor en mi nariz, tengo miedo de que se vayan, tengo miedo de no recordar más!
Me dan rabia los recuerdos porque me desconcentran, me dan rabia los lugares porque ellos si burlaron al tiempo, y permanecen, "nosotros" ya no.
Te dejo mil te extraños, no sé que extraño exactamente, no sé en dónde esta lo que me duele, lo que siento que me falta no sé nunca dónde estuvo, hasta que siento su ausencia, tengo tantas palabras retenidas en la boca, te pienso, te pienso, te pienso, podría repetirlo hasta que sean las palabras más gastadas del mundo si con eso lo vas a entender y vas a hablarme con alguna mala excusa...
Yo sé que no estamos para estar juntos, pero solo un momentico, solo un momentico de engañarnos, y engañar a ese destino que nos tocó, si?
Todavía tengo calientes los recuerdos, su voz en mis oídos, su olor en mi nariz, tengo miedo de que se vayan, tengo miedo de no recordar más!
martes, 22 de enero de 2013
Broken
Tal vez conozca de rupturas más que de amores. Incluso puede saber cuándo está alguna por venir, las veo venir en sueños disfrazadas de pesadillas, las veo llegar en momentos que no ocurren, en momentos que no deberían pero pasan, las veo venir en miradas frías, en sonrisas nerviosas, en un jugueteo nervioso de los pies, y en la falta de elocuencia en las conversaciones que antes no ocurría.
Y el sentimiento? es el mismo! Insoportable, aterrador. Doloroso hasta el último nervio del cuerpo, quién es el primero en hablar, a uno le da miedo escuchar las frases hirientes, cualquier indicio de ruptura, pero en el fondo uno sabe que prefiere escucharlo y pasar el golpe de una vez, antes de vivir en esa insoportable incertidumbre.
Aquella noche estaba sospechosamente tranquila, y esa tranquilidad no era más que la prueba de que el golpe vendría después, tenerlo ahí de frente con su humor cálido, con esa voz que me hacía sentir en confianza ya, con su olor una mezcla de su perfume y su cama, me engañaba por momentos y sentía que era solo un momento más que pasábamos juntos, pero era el adiós. La última vez que me vería, que lo vería, la última vez que íbamos a estar cómo nos conocimos, las palabras fueron lindas, sensatas, sinceras, pero a quién engañamos más que todo fueron tristes.
Quería congelar ese momento, esos abrazos por siempre. quería hacer solo una pataleta y alegarle al destino lo que me estaba haciendo, por qué él? por qué otra vez? porque lo ponía en mi camino para luego alejarlo, y dejarme desarmada como siempre...yo ya sabía que hacer, pero esta vez no lloré. estuve tranquila, sonreía, después de todo era una conversación con él que siempre había estado marcada por risas. intenté ser sensata, madura, y quedarme al menos con el consuelo de que no iba a atragantarme con las palabras que no le dije.
Los celos son algo que siempre me ha atormentado, esa inseguridad por otras mujeres, ese instinto insoportable de sentirme amenazada por ellas, y lo que tienen para ofrecer y atraer que pareciera que a mi me faltara es lo que no me deja vivir, yo quería que él me diera esa seguridad, pero evidentemente no era la persona indicada.
Adoraba a las mujeres, pero no quería atarse a ninguna, y tal vez en ello radicaba su encanto para mi, te entiendo, entiendo como eres le dije. pero no puedo aceptarlo él me decía con ese tono inocente y que me hacía sentir familiar que le gustaba coquetear, y yo lo sabía, siempre lo supe, pero no lo soportaba.
Luego habló de otra mujer, de la que sentí celos enfermizos por unos días, tal vez iba a estar con ella. Son lecciones de humildad que me golpean muy fuerte, me enferman, quiero saberlo todo, aún sabiendo que me haría más mal. Luego pienso que es mejor que hay cosas que no debes saber, pero aún así siento deseos de saberlo.
Lo más difícil era dar el paso final, tomar la decisión, comportarme como una adulta y no quedarme con lo que quiero embolantado a la realidad como en un juego infantil, si no pensar en el futuro, en lo que podía pasarme, se lo digo. estoy tomando la decisión y ya no hay marcha atrás, no es una pataleta inocente dónde él venga a buscarme después. se acabó, enserio se acabó todo. Los besos, el amanecer en su pequeño apartamente con vista linda, la música, su compañía, sus risas, las mías, nuestras peleas, él. su paso por mi vida, los lugares nuevos, el sol en el metro de camino a mi casa, su olor impregnado en mi ropa, sus comentarios tan él para hacerme un halago, su voz, las películas, los chistes. Él. Es insoportable hacerme a la idea, es insoportable aceptar que perdí una vez más, aceptar que esperé ser la excepción que jamás iba a llegar. Aceptar que estaba esperando más de él de lo que él no podía darme. Se lo dije con una determinación impresionante sé lo que quiero, pero tu no. Me dolía por primera vez esa seguridad efímera que sentía me dolía porque en ese caso no podía servirme de nada, sonreíamos, en medio de la seriedad que se tornaba la conversación, parecía ser un chiste, pero no lo era, una vez más no lo era.
Caminamos, sabía que cada gesto, cada palabra, iba a ser la última, intentaba mantener el hilo de la conversación pero esos pensamientos no me dejaban, hubiera dado todo por poderme grabar su olor en la nariz, por poderme grabar el sonido de su voz, quería que el camino al metro se hiciera eterno, hablábamos con tanta confianza del asunto que era tristemente lindo, incluso aberrante, era un adiós muy tranquilo entre dos personas que siempre se llevaron bien. Sentía que se contradecía en algunos momentos, sentía miedo en sus palabras, en su insistencia al decir que no quería justificar sus actos, pero en tantas veces que lo había hecho conmigo, empecé a repasar la historia y me di cuenta en qué partes exactamente habían estado mis errores. le conté de mis celos, de mi orgullo, y de mi impulsividad. Le conté que había tenido una historia dolorosa y que no quería repetirla con él, que quería quedarme con los lindos recuerdos, que no quería odiarlo porque él era una linda persona, que quería pensar que tal vez nos habíamos conocido en un momento equivocado. y eso es ahora lo que me arranca las lágrimas, no son cosas malas. No. son las cosas buenas que ya no vendrán mas. Yo era feliz con él, un poco más tranquila que con el resto.
Pero era el fin, inevitable, desgarrador, y lo peor de todo...Real.
Le dije que debía alejarme, noté en sus palabras una sinceridad infantil que me conmovió, pero le dije que debía hacerlo de raíz por mi, era lo que había que hacerse, pero en el fondo volvía a hacer aquella que quería ser salvada, a quién vamos a engañar aún sigo esperando hacerle tanta falta que no se aguante, sería egoísta, sería malo, sería inútil, pero me haría feliz unos instantes, con esta insensatez es lo único que nos importa a las personas como yo. No lo hará, lo sé. por respeto, por comodidad, por tristeza, por agradecimiento, o solo por falta de tiempo, o solo por ella. No lo hará. Dejaré de tener noticias de él, tendré que dejar de sentir que puedo cuidarlo como la mamá que no está, que puedo reconfortarlo y eliminarle la tristeza del cuerpo con mis abrazos y mis mimos, no puedo, nunca pude.
íbamos caminando y ya veía borroso el camino. curiosamente la primera vez que nos vimos, y la última fue en el mismo lugar, una estación de metro casi a la misma hora. Mi animo era completamente distinto, y hubiera dado todo por sentir esa expectativa en el camino de la primera vez, y no esa oleada de tristeza que se me estaba apoderando del cuerpo.
Llega el momento del abrazo, el último, con esa intensidad de la última vez, se le pasan a uno millones de recuerdos por milésimas de segundo, desde el primer momento, palabras lo que se hizo, y lo que no, lo que no hubieras hecho, lo que no hubieras dicho. Le digo que gracias por todo, se lo digo de corazón, vuelvo a olerlo, tal vez piense que soy un perro los olores, es lo que más me lastima siempre cuándo me alejo de alguien, el calla, daría todo por saber cuál es su cara en ese momento, lo abrazo con fuerza, es la última vez, LA ÚLTIMA. cuándo una despedida dejará de ser cruel, triste, incómoda, fría, silenciosa? cuándo! cuándo uno tendrá las palabras justas que no queden faltando, que no queden sobrando. Me besa en la cabeza, me dice que disfrutó mucho de mi compañía, que fue un tiempo lindo, que supe muchas cosas de él, estoy completamente segura de la sinceridad de sus palabras. Lo beso, con miedo a que me rechace, pero que más da es la última vez. Me besa también probablemente sea el beso que más he sentido con él porque sé que será el último, me suelto brusca como queriendo evitarme el dramatismo del momento me coge las manos yo sonrío llena de tristeza, él me tira un beso yo hago lo mismo y empiezo a caminar, ya las lágrimas tienen permiso de salirse a borbotones por los ojos, quiero voltear. Pero no. Sé que esto no es una película que el no volteará al mismo tiempo que yo, y en sus ojos veré algo. No. Igual nunca lo sabré.
Llego a mi casa, me siento desamparada, fría, como si me faltara una parte del estómago, como si tuviera un enorme hueco dónde me traspasara la mano. es la falta de él y su paso por mi vida. Se lo dije, tenía que alejarme para acostumbrarme, para volver a ser la de antes de conocerlo, para recuperar el ritmo de vida que él había alterado. Para dejar de esperar llamadas, salidas, palabras, para acostumbrarme a su ausencia.
Me dijo que estaba pensativo, notaba en su risa nerviosa tal vez algo de tristeza, quisiera pensarlo, quisiera pensar que sentirá el vacío que dejé en su vida así sea una cuarta parte de lo que yo lo sentí. Quisiera pensar que extrañará cosas de mi, ínfimas, imperceptibles. quisiera pensar que enserio si pasó algo por lo que no podrá olvidarme, algo que cualquier otra mujer con la que esté no tenga, no sea. Quisiera pensar que también me recordará con lugares, con canciones, personas, y películas. Tal vez así no sea, pero lo quiero pensar...Es más agradable eso, que la idea insoportable de saber que estará con otra en poco tiempo, que volverá a recorrer ese camino que recorrió conmigo. Que fue poco especial, que fue solo una persona más, como una máquina que repite por inercia el mismo ciclo. Yo no quiero olvidar, el dolor es tan insoportable que pronto quisiera que se volvieran solo recuerdos aleatorios sin punzadas. Pero luego siento como si me estuviera traicionando, y quiero recordar así me duela, que el dolor me haga recordar con la misma nitidez y nostalgia, los colores, los olores, las palabras exactas. Me da miedo ese "Olvido que seremos" me da miedo que me olvide, pero aún más me da miedo olvidarlo, olvidarnos. Fue corto, pero significó. Como cada persona que ha pasado por mi vida significó.
Entonces me da miedo de mis propios sueños, dónde él puede aparecerse, me da miedo de mi despertar y enfrentar que ya no está más, me da miedo verme una película y recordarle, me dan miedo las canciones que me mostró, y el metro, que solo lo tomaba para ir a su casa con una felicidad enorme en los ojos, me dan miedo los olores, y su barrio al que ya no tengo porque ir más, me da miedo encontrarme a esas personas que conocí por él, a cada trivialidad que me lo recuerde, Pero si, al mismo tiempo me muero por recorrer esos lugares, por oler esos olores, porque por un momento podré engañarme y sentirlo cerquita, solo por un momento.
Conclusiones de la historia: objetos. Un par de objetos que me regaló, unas fotografías en mi celular, y un morado que me dejó que se irá desvaneciendo con su recuerdo, y mi tristeza...Otra vez me vuelvo banal, porque los objetos son lo único que perdura, lo único que me ayuda a recordar que alguna vez hubo algo. es la única prueba de lo que existió porque dura más que las relaciones, que la humanidad, porque pueden burlar al tiempo. Y por eso adrede tal vez, le dejé objetos para que ojalá él también pueda recordar trozos de nuestra historia.
Y el sentimiento? es el mismo! Insoportable, aterrador. Doloroso hasta el último nervio del cuerpo, quién es el primero en hablar, a uno le da miedo escuchar las frases hirientes, cualquier indicio de ruptura, pero en el fondo uno sabe que prefiere escucharlo y pasar el golpe de una vez, antes de vivir en esa insoportable incertidumbre.
Aquella noche estaba sospechosamente tranquila, y esa tranquilidad no era más que la prueba de que el golpe vendría después, tenerlo ahí de frente con su humor cálido, con esa voz que me hacía sentir en confianza ya, con su olor una mezcla de su perfume y su cama, me engañaba por momentos y sentía que era solo un momento más que pasábamos juntos, pero era el adiós. La última vez que me vería, que lo vería, la última vez que íbamos a estar cómo nos conocimos, las palabras fueron lindas, sensatas, sinceras, pero a quién engañamos más que todo fueron tristes.
Quería congelar ese momento, esos abrazos por siempre. quería hacer solo una pataleta y alegarle al destino lo que me estaba haciendo, por qué él? por qué otra vez? porque lo ponía en mi camino para luego alejarlo, y dejarme desarmada como siempre...yo ya sabía que hacer, pero esta vez no lloré. estuve tranquila, sonreía, después de todo era una conversación con él que siempre había estado marcada por risas. intenté ser sensata, madura, y quedarme al menos con el consuelo de que no iba a atragantarme con las palabras que no le dije.
Los celos son algo que siempre me ha atormentado, esa inseguridad por otras mujeres, ese instinto insoportable de sentirme amenazada por ellas, y lo que tienen para ofrecer y atraer que pareciera que a mi me faltara es lo que no me deja vivir, yo quería que él me diera esa seguridad, pero evidentemente no era la persona indicada.
Adoraba a las mujeres, pero no quería atarse a ninguna, y tal vez en ello radicaba su encanto para mi, te entiendo, entiendo como eres le dije. pero no puedo aceptarlo él me decía con ese tono inocente y que me hacía sentir familiar que le gustaba coquetear, y yo lo sabía, siempre lo supe, pero no lo soportaba.
Luego habló de otra mujer, de la que sentí celos enfermizos por unos días, tal vez iba a estar con ella. Son lecciones de humildad que me golpean muy fuerte, me enferman, quiero saberlo todo, aún sabiendo que me haría más mal. Luego pienso que es mejor que hay cosas que no debes saber, pero aún así siento deseos de saberlo.
Lo más difícil era dar el paso final, tomar la decisión, comportarme como una adulta y no quedarme con lo que quiero embolantado a la realidad como en un juego infantil, si no pensar en el futuro, en lo que podía pasarme, se lo digo. estoy tomando la decisión y ya no hay marcha atrás, no es una pataleta inocente dónde él venga a buscarme después. se acabó, enserio se acabó todo. Los besos, el amanecer en su pequeño apartamente con vista linda, la música, su compañía, sus risas, las mías, nuestras peleas, él. su paso por mi vida, los lugares nuevos, el sol en el metro de camino a mi casa, su olor impregnado en mi ropa, sus comentarios tan él para hacerme un halago, su voz, las películas, los chistes. Él. Es insoportable hacerme a la idea, es insoportable aceptar que perdí una vez más, aceptar que esperé ser la excepción que jamás iba a llegar. Aceptar que estaba esperando más de él de lo que él no podía darme. Se lo dije con una determinación impresionante sé lo que quiero, pero tu no. Me dolía por primera vez esa seguridad efímera que sentía me dolía porque en ese caso no podía servirme de nada, sonreíamos, en medio de la seriedad que se tornaba la conversación, parecía ser un chiste, pero no lo era, una vez más no lo era.
Caminamos, sabía que cada gesto, cada palabra, iba a ser la última, intentaba mantener el hilo de la conversación pero esos pensamientos no me dejaban, hubiera dado todo por poderme grabar su olor en la nariz, por poderme grabar el sonido de su voz, quería que el camino al metro se hiciera eterno, hablábamos con tanta confianza del asunto que era tristemente lindo, incluso aberrante, era un adiós muy tranquilo entre dos personas que siempre se llevaron bien. Sentía que se contradecía en algunos momentos, sentía miedo en sus palabras, en su insistencia al decir que no quería justificar sus actos, pero en tantas veces que lo había hecho conmigo, empecé a repasar la historia y me di cuenta en qué partes exactamente habían estado mis errores. le conté de mis celos, de mi orgullo, y de mi impulsividad. Le conté que había tenido una historia dolorosa y que no quería repetirla con él, que quería quedarme con los lindos recuerdos, que no quería odiarlo porque él era una linda persona, que quería pensar que tal vez nos habíamos conocido en un momento equivocado. y eso es ahora lo que me arranca las lágrimas, no son cosas malas. No. son las cosas buenas que ya no vendrán mas. Yo era feliz con él, un poco más tranquila que con el resto.
Pero era el fin, inevitable, desgarrador, y lo peor de todo...Real.
Le dije que debía alejarme, noté en sus palabras una sinceridad infantil que me conmovió, pero le dije que debía hacerlo de raíz por mi, era lo que había que hacerse, pero en el fondo volvía a hacer aquella que quería ser salvada, a quién vamos a engañar aún sigo esperando hacerle tanta falta que no se aguante, sería egoísta, sería malo, sería inútil, pero me haría feliz unos instantes, con esta insensatez es lo único que nos importa a las personas como yo. No lo hará, lo sé. por respeto, por comodidad, por tristeza, por agradecimiento, o solo por falta de tiempo, o solo por ella. No lo hará. Dejaré de tener noticias de él, tendré que dejar de sentir que puedo cuidarlo como la mamá que no está, que puedo reconfortarlo y eliminarle la tristeza del cuerpo con mis abrazos y mis mimos, no puedo, nunca pude.
íbamos caminando y ya veía borroso el camino. curiosamente la primera vez que nos vimos, y la última fue en el mismo lugar, una estación de metro casi a la misma hora. Mi animo era completamente distinto, y hubiera dado todo por sentir esa expectativa en el camino de la primera vez, y no esa oleada de tristeza que se me estaba apoderando del cuerpo.
Llega el momento del abrazo, el último, con esa intensidad de la última vez, se le pasan a uno millones de recuerdos por milésimas de segundo, desde el primer momento, palabras lo que se hizo, y lo que no, lo que no hubieras hecho, lo que no hubieras dicho. Le digo que gracias por todo, se lo digo de corazón, vuelvo a olerlo, tal vez piense que soy un perro los olores, es lo que más me lastima siempre cuándo me alejo de alguien, el calla, daría todo por saber cuál es su cara en ese momento, lo abrazo con fuerza, es la última vez, LA ÚLTIMA. cuándo una despedida dejará de ser cruel, triste, incómoda, fría, silenciosa? cuándo! cuándo uno tendrá las palabras justas que no queden faltando, que no queden sobrando. Me besa en la cabeza, me dice que disfrutó mucho de mi compañía, que fue un tiempo lindo, que supe muchas cosas de él, estoy completamente segura de la sinceridad de sus palabras. Lo beso, con miedo a que me rechace, pero que más da es la última vez. Me besa también probablemente sea el beso que más he sentido con él porque sé que será el último, me suelto brusca como queriendo evitarme el dramatismo del momento me coge las manos yo sonrío llena de tristeza, él me tira un beso yo hago lo mismo y empiezo a caminar, ya las lágrimas tienen permiso de salirse a borbotones por los ojos, quiero voltear. Pero no. Sé que esto no es una película que el no volteará al mismo tiempo que yo, y en sus ojos veré algo. No. Igual nunca lo sabré.
Llego a mi casa, me siento desamparada, fría, como si me faltara una parte del estómago, como si tuviera un enorme hueco dónde me traspasara la mano. es la falta de él y su paso por mi vida. Se lo dije, tenía que alejarme para acostumbrarme, para volver a ser la de antes de conocerlo, para recuperar el ritmo de vida que él había alterado. Para dejar de esperar llamadas, salidas, palabras, para acostumbrarme a su ausencia.
Me dijo que estaba pensativo, notaba en su risa nerviosa tal vez algo de tristeza, quisiera pensarlo, quisiera pensar que sentirá el vacío que dejé en su vida así sea una cuarta parte de lo que yo lo sentí. Quisiera pensar que extrañará cosas de mi, ínfimas, imperceptibles. quisiera pensar que enserio si pasó algo por lo que no podrá olvidarme, algo que cualquier otra mujer con la que esté no tenga, no sea. Quisiera pensar que también me recordará con lugares, con canciones, personas, y películas. Tal vez así no sea, pero lo quiero pensar...Es más agradable eso, que la idea insoportable de saber que estará con otra en poco tiempo, que volverá a recorrer ese camino que recorrió conmigo. Que fue poco especial, que fue solo una persona más, como una máquina que repite por inercia el mismo ciclo. Yo no quiero olvidar, el dolor es tan insoportable que pronto quisiera que se volvieran solo recuerdos aleatorios sin punzadas. Pero luego siento como si me estuviera traicionando, y quiero recordar así me duela, que el dolor me haga recordar con la misma nitidez y nostalgia, los colores, los olores, las palabras exactas. Me da miedo ese "Olvido que seremos" me da miedo que me olvide, pero aún más me da miedo olvidarlo, olvidarnos. Fue corto, pero significó. Como cada persona que ha pasado por mi vida significó.
Entonces me da miedo de mis propios sueños, dónde él puede aparecerse, me da miedo de mi despertar y enfrentar que ya no está más, me da miedo verme una película y recordarle, me dan miedo las canciones que me mostró, y el metro, que solo lo tomaba para ir a su casa con una felicidad enorme en los ojos, me dan miedo los olores, y su barrio al que ya no tengo porque ir más, me da miedo encontrarme a esas personas que conocí por él, a cada trivialidad que me lo recuerde, Pero si, al mismo tiempo me muero por recorrer esos lugares, por oler esos olores, porque por un momento podré engañarme y sentirlo cerquita, solo por un momento.
Conclusiones de la historia: objetos. Un par de objetos que me regaló, unas fotografías en mi celular, y un morado que me dejó que se irá desvaneciendo con su recuerdo, y mi tristeza...Otra vez me vuelvo banal, porque los objetos son lo único que perdura, lo único que me ayuda a recordar que alguna vez hubo algo. es la única prueba de lo que existió porque dura más que las relaciones, que la humanidad, porque pueden burlar al tiempo. Y por eso adrede tal vez, le dejé objetos para que ojalá él también pueda recordar trozos de nuestra historia.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Los domingos que tanto odiamos.
Quisiera abrazarte tan fuerte, por tanto tiempo hasta que asfixiáramos la tristeza.
Quisiera darte la calidez, para que el frío de adentro no volviera nunca...
Quisiera poder tener las palabras, quisiera poder prometer que todo estará bien.
La impotencia me invade en una oleada de desesperación, quisiera poder cerrarte los ojos con besos para que no te angusties con el amanecer.
Quisiera no tener miedo.
Quisiera darte la calidez, para que el frío de adentro no volviera nunca...
Quisiera poder tener las palabras, quisiera poder prometer que todo estará bien.
La impotencia me invade en una oleada de desesperación, quisiera poder cerrarte los ojos con besos para que no te angusties con el amanecer.
Quisiera no tener miedo.
martes, 6 de noviembre de 2012
El abuelo.
Mi abuelito siempre olía rico
Mi abuelito siempre le sonaba la voz como de el color que era su nombre: Gónzalo (entre verde oliva y gris creo yo)
Mi abuelito siempre tenía camisas con telas que me gustaban, y pensaba que si fuera un hombre me vestiría como él
Mi abuelito siempre andaba con una carterita bajo el brazo que me parecía ridícula, a la vez que tierna.
Mi abuelito siempre eran desayunos con pan dulce, huevito suave, y la miel que veía en el mismo tarro todos los años.
Mi abuelito era el aire acondicionado
Mi abuelito era sol, olor a bloqueador, y a regalos nuevos.
Mi abuelito era música de gardel, ventiladores, y las primeres mujeres de play boy que veían mis ojos.
Mi abuelito era olor a gasolina y escuchar un carro encenderse para alejarse con la luz cálida y suave de la mañana
Mi abuelito era peluza (la perrita)
Mi abuelito era las puerticas chistosas de sus patios
Mi abuelito era mojar recortes de revistas en poncheras de palenqueras para jugar al "fotógrafo"
Mi abuelito era caminar entre piedritas sin que te doliera
Mi abuelito eran baldosas verdes
Mi abuelito era recoger conchas en la playa,encontrar una rosada, y un diente de tiburón.
Mi abuelito le daba chitos a kissy y ella sacaba las paticas por la reja de madera
Mi abuelito tenía pequitas en las manos y me encantaba.
Mi abuelito era despedirse de el Mar desde la ventana de su carro vinotinto
Mi abuelito eran historias de conservadores y liberales con machetazos y camisas sangrando que mi mamá se ponía a lavar a las 4 am montada en un banquito porque no alcanzaba el lavadero.
Mi abuelito eran historias, de una cusca, y una playa, y un hombre terco que reprocha el tonto que la pise mientras va, y la pisa a su regreso.
Mi abuelito es hoy un montón de cenizas inertes, dónde ya no puedo ver su cara cuando hacía mala cara, y a mi me parecía encantador, mi abuelito se me escaparía de entre los dedos hoy y me parece algo aterradoramente ilógico.
Yo pienso que ya estoy vieja, que la vida se va volviendo una mierda.
viernes, 12 de octubre de 2012
Viernes.
Es que ya no lloraba por él, lloraba por ella...
Ay! pobre niñita infeliz, pobres de todos quiénes quisieran a la vieja ella porque ya no iban a volver a verla jamás, le era difícil vivir con su nueva ella, le era difícil vivir con el peso de que le habían quitado algo que ni sabía que tenía hasta el momento en que ya no lo tuvo más...
Si alguna vez le preguntaran cuál era su verbo favorito ella hubiera dicho: Llorar. era lo que mejor sabía hacer, y aunque no se sintiera orgullosa de ello, eso era lo que la definía y no podía negarlo.
Se escogen días favoritos de la semana, para vestirse de rosa, para ir al cine, para comer la comida favorita, o para bailar, el viernes era el día, el día que entre ella y sus ojos en un acuerdo tácito escogieron para la tristeza, para llorar.
La semana transcurría llena de afanes, y labores, apenas había espacio para recordar que alguna vez se había sentido tan infeliz, pero no había tiempo para ello. Pero el viernes llegaba y desde que abría los ojos en cama se sentía con animo de viernes, sin alientos, melancólica, nisiquiera el sol por la ventana lograba animarla, y efectivamente, los viernes...siempre le daban un motivo para llorar. Era como si los viernes el tiempo se congelara, y los días no hubieran pasado para mitigarle un poquitito el dolor, sentía todo el peso de la desilusión en el cuerpo. "Pobres ojitos míos lo que les toca ver" y lloraban, y ella lloraba por ella, por ellos, que se sentían tan tristes y ella no podía hacer nada, por ella, por ellos para consolarlos.
Ya estaba hastiada de palabras no quería que la hicieran sentir mejor, no podían lograrlo igualmente. Estaba harta de palabras, porque palabras eran precisamente las que la habían hecho llegar hasta ese punto...quería silencio, ciego, sordo, mudo, muerto, solo. Silencio...igualmente el ruido le provenía desde adentro.
Ay! pobre niñita infeliz, pobres de todos quiénes quisieran a la vieja ella porque ya no iban a volver a verla jamás, le era difícil vivir con su nueva ella, le era difícil vivir con el peso de que le habían quitado algo que ni sabía que tenía hasta el momento en que ya no lo tuvo más...
Si alguna vez le preguntaran cuál era su verbo favorito ella hubiera dicho: Llorar. era lo que mejor sabía hacer, y aunque no se sintiera orgullosa de ello, eso era lo que la definía y no podía negarlo.
Se escogen días favoritos de la semana, para vestirse de rosa, para ir al cine, para comer la comida favorita, o para bailar, el viernes era el día, el día que entre ella y sus ojos en un acuerdo tácito escogieron para la tristeza, para llorar.
La semana transcurría llena de afanes, y labores, apenas había espacio para recordar que alguna vez se había sentido tan infeliz, pero no había tiempo para ello. Pero el viernes llegaba y desde que abría los ojos en cama se sentía con animo de viernes, sin alientos, melancólica, nisiquiera el sol por la ventana lograba animarla, y efectivamente, los viernes...siempre le daban un motivo para llorar. Era como si los viernes el tiempo se congelara, y los días no hubieran pasado para mitigarle un poquitito el dolor, sentía todo el peso de la desilusión en el cuerpo. "Pobres ojitos míos lo que les toca ver" y lloraban, y ella lloraba por ella, por ellos, que se sentían tan tristes y ella no podía hacer nada, por ella, por ellos para consolarlos.
Ya estaba hastiada de palabras no quería que la hicieran sentir mejor, no podían lograrlo igualmente. Estaba harta de palabras, porque palabras eran precisamente las que la habían hecho llegar hasta ese punto...quería silencio, ciego, sordo, mudo, muerto, solo. Silencio...igualmente el ruido le provenía desde adentro.
viernes, 5 de octubre de 2012
Saquito anchote para la tristeza.
Siempre que lloro suelo entre una sesión de llanto ahogado y otro; mencionar con mi voz entrecortada, mencionarme, los motivos por los cuales lloro, los motivos que me hacen triste, como justificándome a mi misma que cada lágrima que desperdicio al salir de mi ser es perfectamente bien derramada.Hoy solo quiero llorar, sin un porque solo llorar por el ejercicio mismo que es el llorar, quier estar triste, si, pero ya no sé porque, me duele si, pero es que ya no tendría porque nos estamos pasando el tiempo.
Solo llorar por el verbo llorar. para bañarme por dentro, para bañarme la cara por fuera. llorar y no mezclarlo con el hablar. Dar prioridad de mi cuerpo para una sola acción.
Y saben? más triste que sentir tristeza, es sentirte triste porque con quieres pasar la tristeza no está en modo de ser ese él que a ti te cae bien.
No me gusta cuando él es un él que no conozco.
Saco anchote de la tristeza, que no me talle porque me duele el cuerpo, que me cubra toda porque el frío me viene de adentro, y de afuera a la vez. que las lanas me hagan cosquillitas sutiles en la piel es lo único que tolero.
Apunto: Lo vi tocándole el pelo. Me dolió.
Esa formita suya de hacerme saber que está tan feliz...
viernes, 21 de septiembre de 2012
Día 3.
"Me siento tan sola como cuando llueve y no tengo paraguas"
Los viernes son especialmente duros, siempre. Un poco más que los miércoles.
Lo miro, intentando que el no lo note. A diferencia suya yo si tengo necesidad de mirarle.
Lo veo bailando salsa, lo veo llamándola del mismo teléfono público de donde alguna vez me llamó a mi.
Suena "Nuestra" canción....no le importa.
Lloro...Me pregunto si nunca se va a ir? si nunca se pasará esto que siento, y que tengo adentro, me pregunto si debo resignarme a vivir con este vacío siempre, sintiendo que ya nunca nadie, nada va a superarle, me pregunto si nunca podré volver a ser feliz del todo, cómo antes de que le conociera...
Pienso en que en mi próximo cumpleaños voy a sentirme muy, muy, muy triste. No quiero que llegue.
No quiero que se me pase el enojo con él, nunca. No quiero que vea nunca cuando lo miro.
Te odio, te quiero, y tu a mi no. nunca, nunca!!!
Ah! también, siendo sincera, muy, me pregunto: cuándo llegará el día en que realmenta quieras que él se vaya de tu vida??
Me gustan las anclas- digo. - estás anclada me preguntan? - ....no quiero la respuesta.
Los viernes son especialmente duros, siempre. Un poco más que los miércoles.
Lo miro, intentando que el no lo note. A diferencia suya yo si tengo necesidad de mirarle.
Lo veo bailando salsa, lo veo llamándola del mismo teléfono público de donde alguna vez me llamó a mi.
Suena "Nuestra" canción....no le importa.
Lloro...Me pregunto si nunca se va a ir? si nunca se pasará esto que siento, y que tengo adentro, me pregunto si debo resignarme a vivir con este vacío siempre, sintiendo que ya nunca nadie, nada va a superarle, me pregunto si nunca podré volver a ser feliz del todo, cómo antes de que le conociera...
Pienso en que en mi próximo cumpleaños voy a sentirme muy, muy, muy triste. No quiero que llegue.
No quiero que se me pase el enojo con él, nunca. No quiero que vea nunca cuando lo miro.
Te odio, te quiero, y tu a mi no. nunca, nunca!!!
Ah! también, siendo sincera, muy, me pregunto: cuándo llegará el día en que realmenta quieras que él se vaya de tu vida??
Me gustan las anclas- digo. - estás anclada me preguntan? - ....no quiero la respuesta.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Día 2.
Película linda, qué me hizo sentir melancolía lo que llamo "tristeza linda"
Deseo despertarme un día y solo sentir de todo esto que es un mal recuerdo y no más.
No quiero que le duela, y no quiero que me duela, no quiero infelicidad para nadie, solo no sentir más.
También pienso que el contar los días no me dejará olvidarle, pero luego; pienso que el día que no tenga necesidad de contarlos, supongo que es cuando ya todo habrá pasado...
20 de septiembre. No quiero dolor para ella, pero ni siquiera sé como hacer para dejar de sentir. en cuánto a él, si algún día le dije que no podía odiarlo...le mentí.

Oliver Tate: Ask me how deep the ocean is.
Jordana Bevan: Shut up.
Oliver Tate: Come on, just ask me.
Jordana Bevan: Why?
Oliver Tate: 'Cause I know the answer.
Deseo despertarme un día y solo sentir de todo esto que es un mal recuerdo y no más.
No quiero que le duela, y no quiero que me duela, no quiero infelicidad para nadie, solo no sentir más.
También pienso que el contar los días no me dejará olvidarle, pero luego; pienso que el día que no tenga necesidad de contarlos, supongo que es cuando ya todo habrá pasado...
20 de septiembre. No quiero dolor para ella, pero ni siquiera sé como hacer para dejar de sentir. en cuánto a él, si algún día le dije que no podía odiarlo...le mentí.

Oliver Tate: Ask me how deep the ocean is.
Jordana Bevan: Shut up.
Oliver Tate: Come on, just ask me.
Jordana Bevan: Why?
Oliver Tate: 'Cause I know the answer.
Jordana Bevan: Oh! Do you?
Oliver Tate: Yes, I do.
Jordana Bevan: How deep is the ocean?
Oliver Tate: I'm not gonna say.
Jordana Bevan: I'm brokenhearted.
Oliver Tate: The ocean is six miles deep.
Jordana Bevan: Good.
Oliver Tate: Yes, I do.
Jordana Bevan: How deep is the ocean?
Oliver Tate: I'm not gonna say.
Jordana Bevan: I'm brokenhearted.
Oliver Tate: The ocean is six miles deep.
Jordana Bevan: Good.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Día 1.
Me gustan las listas, me gusta contar, pero por ahora no tengo nada más para contar, que empezar desde hoy a contar los días de mi dolor que no se quita, no se sale, no avanza, no nada...
Hoy me di cuenta que decir que lo extrañaba era una tontería. Si él jamás lo sintió igual.
También lo supe, que me mentía con la mirada, que me miraba cuándo le convenía. Que me miraba para que yo supiera que él me miraba, no me miraba porque quería mirarme, porque deseaba mirarme, porque le gustaba hacerlo, porque tenía necesidad de mirarme.
19 de Septiembre. Y como duele...
Hoy me di cuenta que decir que lo extrañaba era una tontería. Si él jamás lo sintió igual.
También lo supe, que me mentía con la mirada, que me miraba cuándo le convenía. Que me miraba para que yo supiera que él me miraba, no me miraba porque quería mirarme, porque deseaba mirarme, porque le gustaba hacerlo, porque tenía necesidad de mirarme.
19 de Septiembre. Y como duele...
martes, 18 de septiembre de 2012
Desire.
“Escribe
sobre mi” fueron las últimas palabras que me dijo mirándome a
los ojos empañados por lágrimas con la cara arrebolada y con la
atmósfera de sexo que aún estaba entre nosotros. Creyó; talvez
que era lo único que podía hacer por ella después de haberla amado
tan poco, después de haberla amado nada, después de que le dije que
jamás lograría enamorarme de ella.
Solo
deseaba su cuerpo, jamás su alma, aunque era mía, era ella quién
gritaba cada vez que yo la hacía gemir de placer, cada vez que me
inundaba entre sus piernas, pero yo la ignoraba, deseaba su cuerpo, y
lo que me hacía sentir, deseaba que me hablara sucio, y que se
comportara como tal; mejor aún que no hablara. Cada vez que le
miraba solo deseaba tenerla sin ropa para poseerla, pero su corazón
infantil creía que mi mirada era porque la amaba como ella a mí. No
sabía como hacer para que ella no me quisiera tanto, ni ella
tampoco.
Muchas
veces intentamos alejarnos, entre lágrimas suyas, entre mentiras que
yo le decía para que no se sintiera tan mal, tan, porque mal se
sentía desde el día en que se enamoró de mi, desde la primera vez
que me vio sonreír me dijo ella. Yo por el contrario también sentí
algo desde que la vi, tenía deseos de follarla, con pasión, con
violencia, con fuerza, pero sin amor, sin sentimientos, su amor
entorpecía mi camino hasta su cuerpo, hasta su sexo.
Sin
embargo, las mentiras, las verdades eran a medias, adrede le dejaba
alguna palabra suelta, para que ella tuviera de donde agarrarse, un
pequeño lazo de esperanza que la hiciera quedarse, para yo poder
hacerlo, una, y otra, y otra vez más, hasta que en un ataque de
orgullo; a ella le diera por querer alejarse de nuevo, volvería por
mis verdades, por mis mentiras a medias, eso también lo sabía.
Lo
que veía de ella cuando no la conocía era a una mujer fuerte,
segura, seductora, toda ella era erotismo, la cadencia al caminar, el
meneo de sus caderas, el tambalear de sus piernas, el viento jugando
con su pelo, exhalaba erotismo, no podía dejar de mirarla, imaginaba
su cuerpo caliente y agitado encima de mi, imaginaba su cara durante
el orgasmo, imaginaba el sabor acido de su sexo, el olor de su piel a
miel con marihuana. Ella en cambio, veía en mi insistencia al
mirarla a un hombre que iba a quererla, veía ternura, veía amor.
Pero
la verdad es que ella; era un ser frágil, me quería tanto que yo
no podía quererla, la fragilidad solo enamora en las películas.
Entonces le mentí, le mentí con la mirada desde el primer momento,
y después le mentí de todas las formas que encontré porque el
deseo de poseerla hasta matarla era más fuerte que yo. Cuando por
fin pude hacerlo me volví adicto a ella, no, no a ella, a su
cuerpo, a lo que tenía entre las piernas, porque no me importaba el
resto de su humanidad, no me importaba si se sentía triste, o feliz,
cual era su libro favorito, o porque no le gustaban los dulces que se
veían lindos.
Me
lo contó, y fingí prestarle atención, pero la verdad es que en
esos momentos solo le veía la boca carnosa, y roja, moviéndose y me
imaginaba todo lo que iba a hacerme con ella.
Ella
también me deseaba, el deseo le provenía del amor que sentía por
mi, era inmenso, eterno: como el Mar. Me hubiera dicho si alguna vez
se lo hubiese preguntado, todo lo que concernía a mi era desbordado
para ella, su amor, su deseo, su enfermedad, y su locura, no se medía
en palabras, ni en sentires. Y los besos que me daba así fueran
infinitos nunca le fueron suficientes como para no quererlos más.
Y
eso; era lo que no la dejaba apartarse de mi, le daba placer como
nadie nunca lo había hecho, aunque en el fondo sabía que nunca iba
a darle amor. Su deseo actuaba por ella y me seducía como si fuera
otra mujer quien me hablaba y me tocaba, teníamos sexo como dos
locos, en los lugares más públicos, y a ella le gustaba, yo le
hablaba sucio, la trataba como a una puta, porque eso quería que
fuera, ella gemía y cuando llegaba al orgasmo, y a ese después
donde todos los seres humanos somos tristes por unos instantes.
Volvía la mujer enamorada, y entonces se daba cuenta que por más
deseo que hubiera de mi parte jamás iba a amarla, y lloraba, y me
reprochaba, y se sentía sucia, y se sentía puta, sin serlo. Y me
odiaba por haberla rebajado de su status de mujer, por haberme
olvidado que pensaba, que sentía, que no solo sentía placer, que me
amaba, que quería que la cuidara, que la extrañara. No lo logré,
no me interesó lograrlo desde el primer momento en que la vi.
Ella
me odia, porque me amó, porque la dejé vacía, rota.
Yo
en cambio nunca pude amarle, ni en otra vida lo haría, para mi es
una mujer por la que no puedo sentir amor, solo los más bajos
instintos, solo carne. No la amo, pero este deseo por ella no me
abandona, no se me sale del cuerpo, no la amo; pero nunca olvidaré
su cuerpo, y siempre me oleré los dedos creyendo que aún conservan
el olor a su sexo.
Homenaje a L'amant Marguerite Duras.
Siempre
he creído, y sentido en una fuerza cósmica, un elemento
sobrenatural que se presenta al momento de escoger un libro, o de que
un libro nos llegue a la vida por diferentes motivos del azar, ese, y
no otro, ese entre muchos otros, ese en el momento, en la situación
adecuada, para enseñarnos, o para mostrarnos que intemporal,
universalmente no estamos solos en determinado sentimiento o
situación que estemos atravesando.
Me
llega entonces a las manos, y a los ojos este libro hermoso del cuál
no puedo separarme, y si lo hago es porque los deberes del mundo real
me llaman. De por si su autora me intriga, me fascina, aún sin
conocer su obra por lo poco que he leído sobre ella, francesa,
alcoholica, instintiva, caótica, y genio; varios adjetivos que me
resultan deliciosos.
Una
mujer bellisima en su juventud, y aún en sus años de adultez,
seductora, perversa, tan egocéntrica y maravillosa a la vez que su
obra no es más que ella misma traducida a las letras.
Entonces
entre los muchos elementos deliciosos e inquietantes que me dejó
este libro, que me llegó en el momento oportuno y me arrancó
lágrimas, suspiros, que me revivió recuerdos, me quedo con su
personificación de las cosas. Y es que a menudo hablamos de
cosificar a las personas, de quitarles su humanidad y reducirlas a un
objeto.
Pero
nunca nos ponemos a pensar en el ejercicio contrario, que incluso me
atrevería a decir lo empleamos más a menudo personalizar un objeto,
dotarlo de alma, de vida, lo hemos hecho todos, incluso, lo han hecho
quiénes critican a la banalidad, a la trivialidad.
Los
objetos dejan de ser eso, un simple objeto cuando su sola existencia
nos remite a algún sentimiento, los objetos son recuerdos, son
olores, sabores, son situaciones que a diferencia de nosotros si han
perdurado, si han logrado burlar al tiempo.
Entonces
en el amante, aparece este acto, desde el comienzo, desde la misma
razón de la creación del libro, unas fotografías. ¿qué son?
Simple papel fotográfico con químicos, ajadas por los años, llenas
de polvo. Pero dejan de ser esto cuando transportan a Marguerite en
un viaje express por su memoria, cuando le permiten ver rostros que
ya no existen, cuando le permiten revivirse a ella misma en su
juventud, se ve, y siente como si lo viviera de nuevo, se ve en las
fotos y siente así sea una ilusión que puede ser joven de nuevo.
Se
evidencia todavía más con el sombrero, ese famoso sombrero palo de
rosa de hombre, ese, y no otro que llegó a su cabeza por azares del
destino, y que según ella misma lo dice, pareciese que haya sido el
que la haya dotado de ese carácter de esa sensualidad mística que
se le antojaba irresistible a los hombres, y por lo que no podía
escapar a las miradas.
Un
simple sombrero, viejo, ahora estaba dotando de cualidades a una
persona, como decir entonces que es un simple objeto, si tan solo con
existir tuvo la capacidad de alterar la vida a su dueña que si
poseía vida.
Yo
no podría concebir mi vida sin objetos, sin los objetos que la
componen, me tacharán de banal, es probable, y tal vez tengan razón,
no es mala una dosis de banalidad para la vida. Muchos objetos que me
acompañan definen en parte lo que soy, me distinguen de los demás,
me dotan de seguridad, y hasta me hacen creer que poseo cierto
encanto como el sombrero de la pequeña Duras.
Otros
por el contrario, están empapados de sentimiento, de recuerdos. Y
son lo único que no me deja olvidar, pues la memoria me falla, pero
un objeto es eterno, irónicamente más duradero que la humanidad
misma, que las relaciones, y que los amores.
Un
objeto es la prueba, cuando ya el tiempo hace pensar que nada
existió, que todo fue producto de la imaginación. Mis objetos más
preciados, me hacen recordar, me hacen revivir sentimientos que ya
creía enterrados, me hacen volver a oír palabras, silencios,
añorar, extrañar. Como si me transmite tanto, como negarle así sea
un poquito de alma, la tiene, así sea que se haya quedado con la
mitad de la mía.


Medio rota, Medio vacía, Medio viva....
El dolor más grande fue darme cuenta que podía mirar a todas como solía mirarme a mi.
Su mirada, esa, esa que usaba conmigo era la que me hacía aferrarme a un algo que nunca hubo. Es astuto mentir con la mirada.
Por aquel entonces nunca me había sentido tan poco especial.
Su mirada, esa, esa que usaba conmigo era la que me hacía aferrarme a un algo que nunca hubo. Es astuto mentir con la mirada.
Por aquel entonces nunca me había sentido tan poco especial.
lunes, 17 de septiembre de 2012
L'amour c'est comme une cigarette.
El amor es como ir de
muerte, en muerte, dice la hermosa Concha Buika con su voz matizada
por los humos del tabaco, y le salen letras en forma de canciones, y
en forma de poemas deslizándose por la cavidad que hay entre sus dos
diente frontales, salen como suspiros, sutiles, pero resulta que sus
palabras ya sean en verso o en prosa, con esa voz teñida de tabaco
siempre llegan a lo más hondo de las vísceras.
El amor es como una
pequeña muerte, que nos da la oportunidad de volver a la vida como
el ave fenix, nada más que para volver a morir nuevamente. Entonces
el amor a su vez , es como un cigarrillo, una pequeña muerte, una
exhalación que roba vida, pero no es una muerte definitiva, una
agonía deliciosa, y peligrosa al mismo tiempo.
El acto de fumar, no
solo resulta liberador, catártico, poético, incluso cliché.
Es un acto de retar a
la vida, de robarle vida a la vida misma, pero es un acto cobarde,
porque no nos permite entrar a la muerte de forma definitiva. Agonía
latente, que saca nuestra tendencia más profunda a la
autodestrucción y al goce que en ello encontramos.
Es una forma silenciosa
de protestarle a la vida por tantos sufrimientos, por tantos
fracasos.
Siento ira, fumo,
siento melancolía fumo, experimenté el fracaso, fumo, estoy
desilusionada lo único que puede mitigar este horrible sentimiento
es sentir el humo deslizándose sigiloso y seductor por la traquea
penetrando, corrompiendo mis pulmones.
Estoy extasiada de
placer, fumo, siento nervios cuando le veo, fumo, la incertidumbre me
agovia, fumo.
Me lleno de humo en el
cuerpo para que me limpie de recuerdos, en su fugaz paso por el
interior de mi ser, te reto vida injusta, destino irónico, realidad
desalentadora, el cigarrillo es mi guerrero fiel, que lucha las
batallas por mi, le fumo, esperando que sea el último, el definitivo
que gane la batalla.
Eros y thanatos en una
sola e indefensa bocanada de humo de seda que me baña, me envuelve y
me hace creer que te olvido, hasta que veo sus cenizas apagarse,
igual que mi aparente tranquilidad.
Me hizo suya en sus
humos grisáceos, y de ahí ya no puedo salirme, al final; como tu,
como todos, como todo, me dejará sola, cuando la muerte venga por
mi, ya no jugará a defenderme, se burlará, pero que más da, le
vendo mi alma si es el precio que debo pagar para que me ayude a
soportar la vida.
sábado, 15 de septiembre de 2012
"Unos cuántos piquetitos"
Era hacia el año de 1935, cuando la grandiosa Frida Kahlo pintaba unos cuantos piquetitos, idea que surgió por una noticia de un hombre que borracho asesinó a su novia a puñaladas, la respuesta que dio a las autoridades fue “pero si solo fueron unos cuantos piquetitos” (habían sido 32 puñaladas).
Las circunstancias no eran más que una excusa para representar su catarsis, una versión disfrazada de lo apuñalada que se sentía por la vida como diría ella más tarde, más concretamente por el hecho de que su eterno amor Diego Rivera le engañara con Cristina su hermana favorita.
Puedo preguntarte algo? le preguntó con la voz entre cortada, con el corazón a mil, y con la esperanza secreta de recibir la respuesta equivocada.
Estás saliendo con ella? Él responde si. Frío, como el acero, certero, como una bala penetrando la fragilidad de la piel. Sin dudarlo, sin pensarlo.
Te gusta? Mucho. De nuevo su voz fría y lejana que se le antojó desconocida, le penetraba un poco más helándole la nuca, el pecho, y el alma. Sin embargo se convertía en un vicio, en un mal vicio, el masoquismo de querer saber más, de recibir la tristeza de un golpe definitivo, o cualquier comentario alentador de donde soportarse.
Y te gusta; como te gusté yo? No, me gusta mas. Ya estuvo, el golpe final. Muchos puñales entrando, muchas balas rompiendo a su paso sin compasión, cada palabra expulsada sin el más mínimo tacto, la boca hacía las veces de pístola actuando implacable sin la más mínima intensión de mitigar el dolor. Estaba helada, completamente helada. Pero no era el frío del ambiente, no sentía las piernas descubiertas, no sentía el viento de la noche en los brazos, el frío le venía de adentro. Era el alma gritando desolación, y entonces el seguía hablando apretando su gatillo más y más, lanzaba esas palabras que eran balas y mientras mas desangrada la veía entre el sabor de las lágrimas saladas y amargas, y el olor del sexo aún fresco, procedía a rematarla más, como si ese fuera su propósito de la noche.
También le dijo sin compasión, sin nisiquiera hacerlo sonar bonito y menos cruel que jamás había logrado enamorarse de ella. “Debe ser triste para ti” dijo y sonrío lleno de ironía ante sus sentimientos pueriles y jamás correspondidos. “Si, que yo jamás haya logrado sentir lo mismo por ti” Ella callaba, la desolación la dejaba sin palabras. Seguía abaleándola también ahí, viéndola tan vulnerable, con las pestañas empapadas en lágrimas, con el pelo mojado de las mismas, el le negaba toda humanidad, le negaba que tuviera un alma, y le trataba como a un cuerpo, a un cuerpo objeto del deseo, y nada más. Un cuerpo para penetrar hasta el cansancio y luego desechar, un cuerpo sin alma. Sin vida.
Así quedó esa noche de septiembre, entre árboles que antes habían sido complices de su deseo desenfrenado, ahora acogían su cuerpo inerte en vida, helado, lleno de fluidos que provenían de una u otra forma de él, o por él. Con miles de palabras infames, dichas de una forma más infame aún. Palabras que ella tendría en la mente el resto de sus días, porque ni con eso le ayudó, matándola de una vez para evitarle sufrimiento, y humillación. Dejándole los ojos aún abiertos para tener que seguir viéndole a la cara, a los ojos, a la sonrisa de la cual nunca fue ni será un motivo, y que tan claro se lo dejó. Mi querida Frida no fue la única asesinada por la vida, ni por un mal amor.
lunes, 7 de mayo de 2012
...
Nos encontraremos en 10 años en París, bajo la torre Eiffel el día de su cumpleaños, y cuando yo tenga la edad que él tiene ahora. yo tendré puesto un brazalete con pequeñas torrecitas y entonces el sabrá que soy yo, por si me han cambiado los años...
- Entonces nos encontraremos en una patica de la torre Eiffel.
- Sólo nos encontramos si tu estás completamente solo para mi, o si estás con alguien que estás dispuesto a dejar para irte conmigo.
- Y si eres tu la que está con alguien en ese momento?
- Entonces no iré...
- Entonces nos encontraremos en una patica de la torre Eiffel.
- Sólo nos encontramos si tu estás completamente solo para mi, o si estás con alguien que estás dispuesto a dejar para irte conmigo.
- Y si eres tu la que está con alguien en ese momento?
- Entonces no iré...
miércoles, 14 de marzo de 2012
Amar a un hombre como se ama al Mar.
Después de mucho sentirlo, pero sin ponerle la lógica nombrándolo con palabras, hoy por fin me di cuenta, que mi amor se explica en la forma como amo al Mar, si, es la manera más fácil, el ejemplo más perfecto, el mar tiene todas las contradicciones en el, es caprichoso, es traicionero, pero seduce, es hermoso, le gusta que lo mimen, que lo toquen, que se fundan en el, que le canten, y lo miren embelesados por horas, y horas.
El Mar es un amor de esos que no se olvida, que es voluble, pero uno jamás podrá cansarse de él, es mortal, y aún así se toma el riesgo, de morir en sus anchas, por el placer de haberlo disfrutado.
Unos días amanece bravo, brava, porque más bien parece una mujer caprichosa, pero al día siguiente, sin ninguna explicación te acoge en sus aguas tranquilas meciéndote hasta sentir una tranquilidad casi maternal.
Yo lo amo, y lo que siento cuando pienso en el, cuando lo veo, cuando lo huelo, cuando me fundo en él, no lo puedo explicar con palabras, así las usara todas, el sentimiento es de la misma inmensidad con que se ve el.
Lo amo, sin que el me corresponda, lo amo por su naturaleza, porque no puedo tenerlo siempre que quiera, porque me hace extrañarlo, y pensarlo todos los días, porque tiene misterios, que nunca voy a poder saber, porque con el siempre es una experiencia distinta, que me aleja de la rutina, porque así me funda en el, sé que jamás podré tenerlo completamente, ni para mi sola en una botellita de cristal en mi habitación, y por eso es que lo amo, y por eso es que lo extraño.
Porque puedo pasar años sin verlo, y lo pienso igual, y mi amor sigue igual, intacto, porque está lleno de historias que me gusta imaginar, de secretos, de tesoros que no sabre, por eso solo me queda imaginármelas, disfrutarlo cuando el me deje, y mientras tanto pensarlo, y cantarle canciones.
Acaso eso no es lo que siento al estar enamorada de un simple mortal?
El Mar es un amor de esos que no se olvida, que es voluble, pero uno jamás podrá cansarse de él, es mortal, y aún así se toma el riesgo, de morir en sus anchas, por el placer de haberlo disfrutado.
Unos días amanece bravo, brava, porque más bien parece una mujer caprichosa, pero al día siguiente, sin ninguna explicación te acoge en sus aguas tranquilas meciéndote hasta sentir una tranquilidad casi maternal.
Yo lo amo, y lo que siento cuando pienso en el, cuando lo veo, cuando lo huelo, cuando me fundo en él, no lo puedo explicar con palabras, así las usara todas, el sentimiento es de la misma inmensidad con que se ve el.
Lo amo, sin que el me corresponda, lo amo por su naturaleza, porque no puedo tenerlo siempre que quiera, porque me hace extrañarlo, y pensarlo todos los días, porque tiene misterios, que nunca voy a poder saber, porque con el siempre es una experiencia distinta, que me aleja de la rutina, porque así me funda en el, sé que jamás podré tenerlo completamente, ni para mi sola en una botellita de cristal en mi habitación, y por eso es que lo amo, y por eso es que lo extraño.
Porque puedo pasar años sin verlo, y lo pienso igual, y mi amor sigue igual, intacto, porque está lleno de historias que me gusta imaginar, de secretos, de tesoros que no sabre, por eso solo me queda imaginármelas, disfrutarlo cuando el me deje, y mientras tanto pensarlo, y cantarle canciones.
Acaso eso no es lo que siento al estar enamorada de un simple mortal?
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