Vine hasta acá hace unos días para hablar sobre mi falta de historias, e inmóviles mis dedos y yo volvimos a irnos, porque ni siquiera para escribir sobre eso nos daba la inspiración...
Me quedé sin historias, sin casualidades miedosas, sin encuentros para atribuirle al destino, me quedé sin justificaciones mediocres para no sentirme culpable si le hablaba en un impulso...Ya no más...el silencio que guarda ahora es libre, ya no es impuesto por mi en un afán de intentar controlar la situación ...los días transcurren sin compasión, la única que parece recordar soy yo, todo lo que me lo recuerda sigue su curso, quiénes me lo recuerdan también, no dejé huella lo corroboran ...
Lo más triste es querer traer de vuelta a tu vida a alguien que simplemente ya no quiere estar, siento que no hay mejoría en mi, me siento vacía, medio llena de recuerdos que son tan volátiles que puedo verme el fondo , no quiero que se vaya lo que siento, y entonces recuerdo que me digo tantas veces que duele el darse cuenta de que las cosas no van a volver solo porque tu aún las echas de menos... el tiempo sigue su curso inminente, y te acoplas o te lleva sin dejarte escapatoria, no se puede uno alojar en el pasado porque ya nos cerró las puertas y no deja mas que un orificio maltrecho por donde mirar, y se ve nublado, como si tus propios recuerdos ya no te pertenecieran...
A veces admiro su capacidad de entenderse con alguien en tan poco tiempo...y me rechazo a mi por mi terquedad, por mi incapacidad para encontrar a alguien con quién me sienta bien..."si tuviera el mismo buen gusto que tengo para los perfumes con los hombres..." Siento que mis casualidades casi mágicas se fueron con esta falta de historias, con esta soledad auto-impuesta, guardando luto a no sé que, no sé a quien...Miro de lejos las historias de los demás y me pregunto que haría, que hice, que no volvería a hacer, ya no importa mucho....
Estoy vacía, viviendo por vivir, pero entonces hoy hablando con una mujer hermosa, y valiosa, igual a como debería verme yo me doy cuenta de algo...
No debo tirarme al mar de la pena, mi querido capitán; no soy acá la única que perdió, por qué debería sentirme mal por haber querido la importancia que merecía ? está bien querer un lugar en la vida, en cualquier aspecto que sea, está bien querer devorarse todo, y si no se puede todo, pues no....
No fue tan malo usted conmigo, como lo han sido otros, pero usted, y yo sabemos que lo pudo hacer mejor...y cuál es el precio para su falta de interés? mi silencio quebrantado, mis palabras, mis celos, mi atención...qué ha hecho usted por mi, aparte de ignorarme?
A partir de ahora no quiero estar, si no he de olvidarle quiero que se convierta en uno de esos amores que están ahí y no incomodan, que los recuerdo y sigo con mi vida, no quiero que me aceche, que me robe la calma, no quiero que se meta en mis sueños sin siquiera estar en ellos, no quiero extrañarlo en Abril...Quiero que mi adiós sea definitivo, silencioso y punzante, frío! tanta calidez y dulzura de mi parte es lo que lo empalagan, y lo sé....
No tengo porque brindarle palabras que no le hacen falta, por qué habría de hacerlo todo tan fácil, cuando usted no se portó tan bien?
Y tal vez, con los silencios, con la ausencia, usted se de cuenta que así esté loca, sea una celosa, obsesiva y malgeniada, no todas sus amigas, ni las chicas con las que coquetea, aprenderán a conocerlo con sus silencios, aprenderán a querer su inconstancia, ni se mancharán las manos de pintura para hacerle tarjetas torpes de Navidad, no le harán almuerzos para hacerlo sentir en casa...
Tal vez ellas no lo extrañen en la noche, ni se preocupen porque usted está triste, o se siente solo...Somos pocas, y nos estamos yendo.
Ya no importa, ya no duele, ya no se piensa, ya no hay historia con él.
domingo, 31 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
Him.
Estos días han sido inexplicablemente raros, extrañando, pensándolo más de lo normal, con ganas incontenibles de hablarle, buscando alguna mala, o buena excusa que sé yo, luego me arrepiento, no sé si es orgullo o sensatez, tal vez es que me lleno de celos, y de rabia acordándome de cosas...y eso es lo que me impide actuar, pero luego siento que va más allá de ese capricho pueril...siento que he madurado algo, y lo corroboro con esto, solo quisiera saber si está bien, solo quiero verlo, un momento, así me sepa a mierda después...Su tristeza me duele tanto que no es normal, siento que me necesita, y sé que es solo cosa mía, en verdad espero que esté tranquilo, que no se sienta solo, en verdad espero que el tiempo no me reproche después este silencio tan poco espontáneo que estoy guardándole.
Me dan rabia los recuerdos porque me desconcentran, me dan rabia los lugares porque ellos si burlaron al tiempo, y permanecen, "nosotros" ya no.
Te dejo mil te extraños, no sé que extraño exactamente, no sé en dónde esta lo que me duele, lo que siento que me falta no sé nunca dónde estuvo, hasta que siento su ausencia, tengo tantas palabras retenidas en la boca, te pienso, te pienso, te pienso, podría repetirlo hasta que sean las palabras más gastadas del mundo si con eso lo vas a entender y vas a hablarme con alguna mala excusa...
Yo sé que no estamos para estar juntos, pero solo un momentico, solo un momentico de engañarnos, y engañar a ese destino que nos tocó, si?
Todavía tengo calientes los recuerdos, su voz en mis oídos, su olor en mi nariz, tengo miedo de que se vayan, tengo miedo de no recordar más!
Me dan rabia los recuerdos porque me desconcentran, me dan rabia los lugares porque ellos si burlaron al tiempo, y permanecen, "nosotros" ya no.
Te dejo mil te extraños, no sé que extraño exactamente, no sé en dónde esta lo que me duele, lo que siento que me falta no sé nunca dónde estuvo, hasta que siento su ausencia, tengo tantas palabras retenidas en la boca, te pienso, te pienso, te pienso, podría repetirlo hasta que sean las palabras más gastadas del mundo si con eso lo vas a entender y vas a hablarme con alguna mala excusa...
Yo sé que no estamos para estar juntos, pero solo un momentico, solo un momentico de engañarnos, y engañar a ese destino que nos tocó, si?
Todavía tengo calientes los recuerdos, su voz en mis oídos, su olor en mi nariz, tengo miedo de que se vayan, tengo miedo de no recordar más!
martes, 22 de enero de 2013
Broken
Tal vez conozca de rupturas más que de amores. Incluso puede saber cuándo está alguna por venir, las veo venir en sueños disfrazadas de pesadillas, las veo llegar en momentos que no ocurren, en momentos que no deberían pero pasan, las veo venir en miradas frías, en sonrisas nerviosas, en un jugueteo nervioso de los pies, y en la falta de elocuencia en las conversaciones que antes no ocurría.
Y el sentimiento? es el mismo! Insoportable, aterrador. Doloroso hasta el último nervio del cuerpo, quién es el primero en hablar, a uno le da miedo escuchar las frases hirientes, cualquier indicio de ruptura, pero en el fondo uno sabe que prefiere escucharlo y pasar el golpe de una vez, antes de vivir en esa insoportable incertidumbre.
Aquella noche estaba sospechosamente tranquila, y esa tranquilidad no era más que la prueba de que el golpe vendría después, tenerlo ahí de frente con su humor cálido, con esa voz que me hacía sentir en confianza ya, con su olor una mezcla de su perfume y su cama, me engañaba por momentos y sentía que era solo un momento más que pasábamos juntos, pero era el adiós. La última vez que me vería, que lo vería, la última vez que íbamos a estar cómo nos conocimos, las palabras fueron lindas, sensatas, sinceras, pero a quién engañamos más que todo fueron tristes.
Quería congelar ese momento, esos abrazos por siempre. quería hacer solo una pataleta y alegarle al destino lo que me estaba haciendo, por qué él? por qué otra vez? porque lo ponía en mi camino para luego alejarlo, y dejarme desarmada como siempre...yo ya sabía que hacer, pero esta vez no lloré. estuve tranquila, sonreía, después de todo era una conversación con él que siempre había estado marcada por risas. intenté ser sensata, madura, y quedarme al menos con el consuelo de que no iba a atragantarme con las palabras que no le dije.
Los celos son algo que siempre me ha atormentado, esa inseguridad por otras mujeres, ese instinto insoportable de sentirme amenazada por ellas, y lo que tienen para ofrecer y atraer que pareciera que a mi me faltara es lo que no me deja vivir, yo quería que él me diera esa seguridad, pero evidentemente no era la persona indicada.
Adoraba a las mujeres, pero no quería atarse a ninguna, y tal vez en ello radicaba su encanto para mi, te entiendo, entiendo como eres le dije. pero no puedo aceptarlo él me decía con ese tono inocente y que me hacía sentir familiar que le gustaba coquetear, y yo lo sabía, siempre lo supe, pero no lo soportaba.
Luego habló de otra mujer, de la que sentí celos enfermizos por unos días, tal vez iba a estar con ella. Son lecciones de humildad que me golpean muy fuerte, me enferman, quiero saberlo todo, aún sabiendo que me haría más mal. Luego pienso que es mejor que hay cosas que no debes saber, pero aún así siento deseos de saberlo.
Lo más difícil era dar el paso final, tomar la decisión, comportarme como una adulta y no quedarme con lo que quiero embolantado a la realidad como en un juego infantil, si no pensar en el futuro, en lo que podía pasarme, se lo digo. estoy tomando la decisión y ya no hay marcha atrás, no es una pataleta inocente dónde él venga a buscarme después. se acabó, enserio se acabó todo. Los besos, el amanecer en su pequeño apartamente con vista linda, la música, su compañía, sus risas, las mías, nuestras peleas, él. su paso por mi vida, los lugares nuevos, el sol en el metro de camino a mi casa, su olor impregnado en mi ropa, sus comentarios tan él para hacerme un halago, su voz, las películas, los chistes. Él. Es insoportable hacerme a la idea, es insoportable aceptar que perdí una vez más, aceptar que esperé ser la excepción que jamás iba a llegar. Aceptar que estaba esperando más de él de lo que él no podía darme. Se lo dije con una determinación impresionante sé lo que quiero, pero tu no. Me dolía por primera vez esa seguridad efímera que sentía me dolía porque en ese caso no podía servirme de nada, sonreíamos, en medio de la seriedad que se tornaba la conversación, parecía ser un chiste, pero no lo era, una vez más no lo era.
Caminamos, sabía que cada gesto, cada palabra, iba a ser la última, intentaba mantener el hilo de la conversación pero esos pensamientos no me dejaban, hubiera dado todo por poderme grabar su olor en la nariz, por poderme grabar el sonido de su voz, quería que el camino al metro se hiciera eterno, hablábamos con tanta confianza del asunto que era tristemente lindo, incluso aberrante, era un adiós muy tranquilo entre dos personas que siempre se llevaron bien. Sentía que se contradecía en algunos momentos, sentía miedo en sus palabras, en su insistencia al decir que no quería justificar sus actos, pero en tantas veces que lo había hecho conmigo, empecé a repasar la historia y me di cuenta en qué partes exactamente habían estado mis errores. le conté de mis celos, de mi orgullo, y de mi impulsividad. Le conté que había tenido una historia dolorosa y que no quería repetirla con él, que quería quedarme con los lindos recuerdos, que no quería odiarlo porque él era una linda persona, que quería pensar que tal vez nos habíamos conocido en un momento equivocado. y eso es ahora lo que me arranca las lágrimas, no son cosas malas. No. son las cosas buenas que ya no vendrán mas. Yo era feliz con él, un poco más tranquila que con el resto.
Pero era el fin, inevitable, desgarrador, y lo peor de todo...Real.
Le dije que debía alejarme, noté en sus palabras una sinceridad infantil que me conmovió, pero le dije que debía hacerlo de raíz por mi, era lo que había que hacerse, pero en el fondo volvía a hacer aquella que quería ser salvada, a quién vamos a engañar aún sigo esperando hacerle tanta falta que no se aguante, sería egoísta, sería malo, sería inútil, pero me haría feliz unos instantes, con esta insensatez es lo único que nos importa a las personas como yo. No lo hará, lo sé. por respeto, por comodidad, por tristeza, por agradecimiento, o solo por falta de tiempo, o solo por ella. No lo hará. Dejaré de tener noticias de él, tendré que dejar de sentir que puedo cuidarlo como la mamá que no está, que puedo reconfortarlo y eliminarle la tristeza del cuerpo con mis abrazos y mis mimos, no puedo, nunca pude.
íbamos caminando y ya veía borroso el camino. curiosamente la primera vez que nos vimos, y la última fue en el mismo lugar, una estación de metro casi a la misma hora. Mi animo era completamente distinto, y hubiera dado todo por sentir esa expectativa en el camino de la primera vez, y no esa oleada de tristeza que se me estaba apoderando del cuerpo.
Llega el momento del abrazo, el último, con esa intensidad de la última vez, se le pasan a uno millones de recuerdos por milésimas de segundo, desde el primer momento, palabras lo que se hizo, y lo que no, lo que no hubieras hecho, lo que no hubieras dicho. Le digo que gracias por todo, se lo digo de corazón, vuelvo a olerlo, tal vez piense que soy un perro los olores, es lo que más me lastima siempre cuándo me alejo de alguien, el calla, daría todo por saber cuál es su cara en ese momento, lo abrazo con fuerza, es la última vez, LA ÚLTIMA. cuándo una despedida dejará de ser cruel, triste, incómoda, fría, silenciosa? cuándo! cuándo uno tendrá las palabras justas que no queden faltando, que no queden sobrando. Me besa en la cabeza, me dice que disfrutó mucho de mi compañía, que fue un tiempo lindo, que supe muchas cosas de él, estoy completamente segura de la sinceridad de sus palabras. Lo beso, con miedo a que me rechace, pero que más da es la última vez. Me besa también probablemente sea el beso que más he sentido con él porque sé que será el último, me suelto brusca como queriendo evitarme el dramatismo del momento me coge las manos yo sonrío llena de tristeza, él me tira un beso yo hago lo mismo y empiezo a caminar, ya las lágrimas tienen permiso de salirse a borbotones por los ojos, quiero voltear. Pero no. Sé que esto no es una película que el no volteará al mismo tiempo que yo, y en sus ojos veré algo. No. Igual nunca lo sabré.
Llego a mi casa, me siento desamparada, fría, como si me faltara una parte del estómago, como si tuviera un enorme hueco dónde me traspasara la mano. es la falta de él y su paso por mi vida. Se lo dije, tenía que alejarme para acostumbrarme, para volver a ser la de antes de conocerlo, para recuperar el ritmo de vida que él había alterado. Para dejar de esperar llamadas, salidas, palabras, para acostumbrarme a su ausencia.
Me dijo que estaba pensativo, notaba en su risa nerviosa tal vez algo de tristeza, quisiera pensarlo, quisiera pensar que sentirá el vacío que dejé en su vida así sea una cuarta parte de lo que yo lo sentí. Quisiera pensar que extrañará cosas de mi, ínfimas, imperceptibles. quisiera pensar que enserio si pasó algo por lo que no podrá olvidarme, algo que cualquier otra mujer con la que esté no tenga, no sea. Quisiera pensar que también me recordará con lugares, con canciones, personas, y películas. Tal vez así no sea, pero lo quiero pensar...Es más agradable eso, que la idea insoportable de saber que estará con otra en poco tiempo, que volverá a recorrer ese camino que recorrió conmigo. Que fue poco especial, que fue solo una persona más, como una máquina que repite por inercia el mismo ciclo. Yo no quiero olvidar, el dolor es tan insoportable que pronto quisiera que se volvieran solo recuerdos aleatorios sin punzadas. Pero luego siento como si me estuviera traicionando, y quiero recordar así me duela, que el dolor me haga recordar con la misma nitidez y nostalgia, los colores, los olores, las palabras exactas. Me da miedo ese "Olvido que seremos" me da miedo que me olvide, pero aún más me da miedo olvidarlo, olvidarnos. Fue corto, pero significó. Como cada persona que ha pasado por mi vida significó.
Entonces me da miedo de mis propios sueños, dónde él puede aparecerse, me da miedo de mi despertar y enfrentar que ya no está más, me da miedo verme una película y recordarle, me dan miedo las canciones que me mostró, y el metro, que solo lo tomaba para ir a su casa con una felicidad enorme en los ojos, me dan miedo los olores, y su barrio al que ya no tengo porque ir más, me da miedo encontrarme a esas personas que conocí por él, a cada trivialidad que me lo recuerde, Pero si, al mismo tiempo me muero por recorrer esos lugares, por oler esos olores, porque por un momento podré engañarme y sentirlo cerquita, solo por un momento.
Conclusiones de la historia: objetos. Un par de objetos que me regaló, unas fotografías en mi celular, y un morado que me dejó que se irá desvaneciendo con su recuerdo, y mi tristeza...Otra vez me vuelvo banal, porque los objetos son lo único que perdura, lo único que me ayuda a recordar que alguna vez hubo algo. es la única prueba de lo que existió porque dura más que las relaciones, que la humanidad, porque pueden burlar al tiempo. Y por eso adrede tal vez, le dejé objetos para que ojalá él también pueda recordar trozos de nuestra historia.
Y el sentimiento? es el mismo! Insoportable, aterrador. Doloroso hasta el último nervio del cuerpo, quién es el primero en hablar, a uno le da miedo escuchar las frases hirientes, cualquier indicio de ruptura, pero en el fondo uno sabe que prefiere escucharlo y pasar el golpe de una vez, antes de vivir en esa insoportable incertidumbre.
Aquella noche estaba sospechosamente tranquila, y esa tranquilidad no era más que la prueba de que el golpe vendría después, tenerlo ahí de frente con su humor cálido, con esa voz que me hacía sentir en confianza ya, con su olor una mezcla de su perfume y su cama, me engañaba por momentos y sentía que era solo un momento más que pasábamos juntos, pero era el adiós. La última vez que me vería, que lo vería, la última vez que íbamos a estar cómo nos conocimos, las palabras fueron lindas, sensatas, sinceras, pero a quién engañamos más que todo fueron tristes.
Quería congelar ese momento, esos abrazos por siempre. quería hacer solo una pataleta y alegarle al destino lo que me estaba haciendo, por qué él? por qué otra vez? porque lo ponía en mi camino para luego alejarlo, y dejarme desarmada como siempre...yo ya sabía que hacer, pero esta vez no lloré. estuve tranquila, sonreía, después de todo era una conversación con él que siempre había estado marcada por risas. intenté ser sensata, madura, y quedarme al menos con el consuelo de que no iba a atragantarme con las palabras que no le dije.
Los celos son algo que siempre me ha atormentado, esa inseguridad por otras mujeres, ese instinto insoportable de sentirme amenazada por ellas, y lo que tienen para ofrecer y atraer que pareciera que a mi me faltara es lo que no me deja vivir, yo quería que él me diera esa seguridad, pero evidentemente no era la persona indicada.
Adoraba a las mujeres, pero no quería atarse a ninguna, y tal vez en ello radicaba su encanto para mi, te entiendo, entiendo como eres le dije. pero no puedo aceptarlo él me decía con ese tono inocente y que me hacía sentir familiar que le gustaba coquetear, y yo lo sabía, siempre lo supe, pero no lo soportaba.
Luego habló de otra mujer, de la que sentí celos enfermizos por unos días, tal vez iba a estar con ella. Son lecciones de humildad que me golpean muy fuerte, me enferman, quiero saberlo todo, aún sabiendo que me haría más mal. Luego pienso que es mejor que hay cosas que no debes saber, pero aún así siento deseos de saberlo.
Lo más difícil era dar el paso final, tomar la decisión, comportarme como una adulta y no quedarme con lo que quiero embolantado a la realidad como en un juego infantil, si no pensar en el futuro, en lo que podía pasarme, se lo digo. estoy tomando la decisión y ya no hay marcha atrás, no es una pataleta inocente dónde él venga a buscarme después. se acabó, enserio se acabó todo. Los besos, el amanecer en su pequeño apartamente con vista linda, la música, su compañía, sus risas, las mías, nuestras peleas, él. su paso por mi vida, los lugares nuevos, el sol en el metro de camino a mi casa, su olor impregnado en mi ropa, sus comentarios tan él para hacerme un halago, su voz, las películas, los chistes. Él. Es insoportable hacerme a la idea, es insoportable aceptar que perdí una vez más, aceptar que esperé ser la excepción que jamás iba a llegar. Aceptar que estaba esperando más de él de lo que él no podía darme. Se lo dije con una determinación impresionante sé lo que quiero, pero tu no. Me dolía por primera vez esa seguridad efímera que sentía me dolía porque en ese caso no podía servirme de nada, sonreíamos, en medio de la seriedad que se tornaba la conversación, parecía ser un chiste, pero no lo era, una vez más no lo era.
Caminamos, sabía que cada gesto, cada palabra, iba a ser la última, intentaba mantener el hilo de la conversación pero esos pensamientos no me dejaban, hubiera dado todo por poderme grabar su olor en la nariz, por poderme grabar el sonido de su voz, quería que el camino al metro se hiciera eterno, hablábamos con tanta confianza del asunto que era tristemente lindo, incluso aberrante, era un adiós muy tranquilo entre dos personas que siempre se llevaron bien. Sentía que se contradecía en algunos momentos, sentía miedo en sus palabras, en su insistencia al decir que no quería justificar sus actos, pero en tantas veces que lo había hecho conmigo, empecé a repasar la historia y me di cuenta en qué partes exactamente habían estado mis errores. le conté de mis celos, de mi orgullo, y de mi impulsividad. Le conté que había tenido una historia dolorosa y que no quería repetirla con él, que quería quedarme con los lindos recuerdos, que no quería odiarlo porque él era una linda persona, que quería pensar que tal vez nos habíamos conocido en un momento equivocado. y eso es ahora lo que me arranca las lágrimas, no son cosas malas. No. son las cosas buenas que ya no vendrán mas. Yo era feliz con él, un poco más tranquila que con el resto.
Pero era el fin, inevitable, desgarrador, y lo peor de todo...Real.
Le dije que debía alejarme, noté en sus palabras una sinceridad infantil que me conmovió, pero le dije que debía hacerlo de raíz por mi, era lo que había que hacerse, pero en el fondo volvía a hacer aquella que quería ser salvada, a quién vamos a engañar aún sigo esperando hacerle tanta falta que no se aguante, sería egoísta, sería malo, sería inútil, pero me haría feliz unos instantes, con esta insensatez es lo único que nos importa a las personas como yo. No lo hará, lo sé. por respeto, por comodidad, por tristeza, por agradecimiento, o solo por falta de tiempo, o solo por ella. No lo hará. Dejaré de tener noticias de él, tendré que dejar de sentir que puedo cuidarlo como la mamá que no está, que puedo reconfortarlo y eliminarle la tristeza del cuerpo con mis abrazos y mis mimos, no puedo, nunca pude.
íbamos caminando y ya veía borroso el camino. curiosamente la primera vez que nos vimos, y la última fue en el mismo lugar, una estación de metro casi a la misma hora. Mi animo era completamente distinto, y hubiera dado todo por sentir esa expectativa en el camino de la primera vez, y no esa oleada de tristeza que se me estaba apoderando del cuerpo.
Llega el momento del abrazo, el último, con esa intensidad de la última vez, se le pasan a uno millones de recuerdos por milésimas de segundo, desde el primer momento, palabras lo que se hizo, y lo que no, lo que no hubieras hecho, lo que no hubieras dicho. Le digo que gracias por todo, se lo digo de corazón, vuelvo a olerlo, tal vez piense que soy un perro los olores, es lo que más me lastima siempre cuándo me alejo de alguien, el calla, daría todo por saber cuál es su cara en ese momento, lo abrazo con fuerza, es la última vez, LA ÚLTIMA. cuándo una despedida dejará de ser cruel, triste, incómoda, fría, silenciosa? cuándo! cuándo uno tendrá las palabras justas que no queden faltando, que no queden sobrando. Me besa en la cabeza, me dice que disfrutó mucho de mi compañía, que fue un tiempo lindo, que supe muchas cosas de él, estoy completamente segura de la sinceridad de sus palabras. Lo beso, con miedo a que me rechace, pero que más da es la última vez. Me besa también probablemente sea el beso que más he sentido con él porque sé que será el último, me suelto brusca como queriendo evitarme el dramatismo del momento me coge las manos yo sonrío llena de tristeza, él me tira un beso yo hago lo mismo y empiezo a caminar, ya las lágrimas tienen permiso de salirse a borbotones por los ojos, quiero voltear. Pero no. Sé que esto no es una película que el no volteará al mismo tiempo que yo, y en sus ojos veré algo. No. Igual nunca lo sabré.
Llego a mi casa, me siento desamparada, fría, como si me faltara una parte del estómago, como si tuviera un enorme hueco dónde me traspasara la mano. es la falta de él y su paso por mi vida. Se lo dije, tenía que alejarme para acostumbrarme, para volver a ser la de antes de conocerlo, para recuperar el ritmo de vida que él había alterado. Para dejar de esperar llamadas, salidas, palabras, para acostumbrarme a su ausencia.
Me dijo que estaba pensativo, notaba en su risa nerviosa tal vez algo de tristeza, quisiera pensarlo, quisiera pensar que sentirá el vacío que dejé en su vida así sea una cuarta parte de lo que yo lo sentí. Quisiera pensar que extrañará cosas de mi, ínfimas, imperceptibles. quisiera pensar que enserio si pasó algo por lo que no podrá olvidarme, algo que cualquier otra mujer con la que esté no tenga, no sea. Quisiera pensar que también me recordará con lugares, con canciones, personas, y películas. Tal vez así no sea, pero lo quiero pensar...Es más agradable eso, que la idea insoportable de saber que estará con otra en poco tiempo, que volverá a recorrer ese camino que recorrió conmigo. Que fue poco especial, que fue solo una persona más, como una máquina que repite por inercia el mismo ciclo. Yo no quiero olvidar, el dolor es tan insoportable que pronto quisiera que se volvieran solo recuerdos aleatorios sin punzadas. Pero luego siento como si me estuviera traicionando, y quiero recordar así me duela, que el dolor me haga recordar con la misma nitidez y nostalgia, los colores, los olores, las palabras exactas. Me da miedo ese "Olvido que seremos" me da miedo que me olvide, pero aún más me da miedo olvidarlo, olvidarnos. Fue corto, pero significó. Como cada persona que ha pasado por mi vida significó.
Entonces me da miedo de mis propios sueños, dónde él puede aparecerse, me da miedo de mi despertar y enfrentar que ya no está más, me da miedo verme una película y recordarle, me dan miedo las canciones que me mostró, y el metro, que solo lo tomaba para ir a su casa con una felicidad enorme en los ojos, me dan miedo los olores, y su barrio al que ya no tengo porque ir más, me da miedo encontrarme a esas personas que conocí por él, a cada trivialidad que me lo recuerde, Pero si, al mismo tiempo me muero por recorrer esos lugares, por oler esos olores, porque por un momento podré engañarme y sentirlo cerquita, solo por un momento.
Conclusiones de la historia: objetos. Un par de objetos que me regaló, unas fotografías en mi celular, y un morado que me dejó que se irá desvaneciendo con su recuerdo, y mi tristeza...Otra vez me vuelvo banal, porque los objetos son lo único que perdura, lo único que me ayuda a recordar que alguna vez hubo algo. es la única prueba de lo que existió porque dura más que las relaciones, que la humanidad, porque pueden burlar al tiempo. Y por eso adrede tal vez, le dejé objetos para que ojalá él también pueda recordar trozos de nuestra historia.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Los domingos que tanto odiamos.
Quisiera abrazarte tan fuerte, por tanto tiempo hasta que asfixiáramos la tristeza.
Quisiera darte la calidez, para que el frío de adentro no volviera nunca...
Quisiera poder tener las palabras, quisiera poder prometer que todo estará bien.
La impotencia me invade en una oleada de desesperación, quisiera poder cerrarte los ojos con besos para que no te angusties con el amanecer.
Quisiera no tener miedo.
Quisiera darte la calidez, para que el frío de adentro no volviera nunca...
Quisiera poder tener las palabras, quisiera poder prometer que todo estará bien.
La impotencia me invade en una oleada de desesperación, quisiera poder cerrarte los ojos con besos para que no te angusties con el amanecer.
Quisiera no tener miedo.
martes, 6 de noviembre de 2012
El abuelo.
Mi abuelito siempre olía rico
Mi abuelito siempre le sonaba la voz como de el color que era su nombre: Gónzalo (entre verde oliva y gris creo yo)
Mi abuelito siempre tenía camisas con telas que me gustaban, y pensaba que si fuera un hombre me vestiría como él
Mi abuelito siempre andaba con una carterita bajo el brazo que me parecía ridícula, a la vez que tierna.
Mi abuelito siempre eran desayunos con pan dulce, huevito suave, y la miel que veía en el mismo tarro todos los años.
Mi abuelito era el aire acondicionado
Mi abuelito era sol, olor a bloqueador, y a regalos nuevos.
Mi abuelito era música de gardel, ventiladores, y las primeres mujeres de play boy que veían mis ojos.
Mi abuelito era olor a gasolina y escuchar un carro encenderse para alejarse con la luz cálida y suave de la mañana
Mi abuelito era peluza (la perrita)
Mi abuelito era las puerticas chistosas de sus patios
Mi abuelito era mojar recortes de revistas en poncheras de palenqueras para jugar al "fotógrafo"
Mi abuelito era caminar entre piedritas sin que te doliera
Mi abuelito eran baldosas verdes
Mi abuelito era recoger conchas en la playa,encontrar una rosada, y un diente de tiburón.
Mi abuelito le daba chitos a kissy y ella sacaba las paticas por la reja de madera
Mi abuelito tenía pequitas en las manos y me encantaba.
Mi abuelito era despedirse de el Mar desde la ventana de su carro vinotinto
Mi abuelito eran historias de conservadores y liberales con machetazos y camisas sangrando que mi mamá se ponía a lavar a las 4 am montada en un banquito porque no alcanzaba el lavadero.
Mi abuelito eran historias, de una cusca, y una playa, y un hombre terco que reprocha el tonto que la pise mientras va, y la pisa a su regreso.
Mi abuelito es hoy un montón de cenizas inertes, dónde ya no puedo ver su cara cuando hacía mala cara, y a mi me parecía encantador, mi abuelito se me escaparía de entre los dedos hoy y me parece algo aterradoramente ilógico.
Yo pienso que ya estoy vieja, que la vida se va volviendo una mierda.
viernes, 12 de octubre de 2012
Viernes.
Es que ya no lloraba por él, lloraba por ella...
Ay! pobre niñita infeliz, pobres de todos quiénes quisieran a la vieja ella porque ya no iban a volver a verla jamás, le era difícil vivir con su nueva ella, le era difícil vivir con el peso de que le habían quitado algo que ni sabía que tenía hasta el momento en que ya no lo tuvo más...
Si alguna vez le preguntaran cuál era su verbo favorito ella hubiera dicho: Llorar. era lo que mejor sabía hacer, y aunque no se sintiera orgullosa de ello, eso era lo que la definía y no podía negarlo.
Se escogen días favoritos de la semana, para vestirse de rosa, para ir al cine, para comer la comida favorita, o para bailar, el viernes era el día, el día que entre ella y sus ojos en un acuerdo tácito escogieron para la tristeza, para llorar.
La semana transcurría llena de afanes, y labores, apenas había espacio para recordar que alguna vez se había sentido tan infeliz, pero no había tiempo para ello. Pero el viernes llegaba y desde que abría los ojos en cama se sentía con animo de viernes, sin alientos, melancólica, nisiquiera el sol por la ventana lograba animarla, y efectivamente, los viernes...siempre le daban un motivo para llorar. Era como si los viernes el tiempo se congelara, y los días no hubieran pasado para mitigarle un poquitito el dolor, sentía todo el peso de la desilusión en el cuerpo. "Pobres ojitos míos lo que les toca ver" y lloraban, y ella lloraba por ella, por ellos, que se sentían tan tristes y ella no podía hacer nada, por ella, por ellos para consolarlos.
Ya estaba hastiada de palabras no quería que la hicieran sentir mejor, no podían lograrlo igualmente. Estaba harta de palabras, porque palabras eran precisamente las que la habían hecho llegar hasta ese punto...quería silencio, ciego, sordo, mudo, muerto, solo. Silencio...igualmente el ruido le provenía desde adentro.
Ay! pobre niñita infeliz, pobres de todos quiénes quisieran a la vieja ella porque ya no iban a volver a verla jamás, le era difícil vivir con su nueva ella, le era difícil vivir con el peso de que le habían quitado algo que ni sabía que tenía hasta el momento en que ya no lo tuvo más...
Si alguna vez le preguntaran cuál era su verbo favorito ella hubiera dicho: Llorar. era lo que mejor sabía hacer, y aunque no se sintiera orgullosa de ello, eso era lo que la definía y no podía negarlo.
Se escogen días favoritos de la semana, para vestirse de rosa, para ir al cine, para comer la comida favorita, o para bailar, el viernes era el día, el día que entre ella y sus ojos en un acuerdo tácito escogieron para la tristeza, para llorar.
La semana transcurría llena de afanes, y labores, apenas había espacio para recordar que alguna vez se había sentido tan infeliz, pero no había tiempo para ello. Pero el viernes llegaba y desde que abría los ojos en cama se sentía con animo de viernes, sin alientos, melancólica, nisiquiera el sol por la ventana lograba animarla, y efectivamente, los viernes...siempre le daban un motivo para llorar. Era como si los viernes el tiempo se congelara, y los días no hubieran pasado para mitigarle un poquitito el dolor, sentía todo el peso de la desilusión en el cuerpo. "Pobres ojitos míos lo que les toca ver" y lloraban, y ella lloraba por ella, por ellos, que se sentían tan tristes y ella no podía hacer nada, por ella, por ellos para consolarlos.
Ya estaba hastiada de palabras no quería que la hicieran sentir mejor, no podían lograrlo igualmente. Estaba harta de palabras, porque palabras eran precisamente las que la habían hecho llegar hasta ese punto...quería silencio, ciego, sordo, mudo, muerto, solo. Silencio...igualmente el ruido le provenía desde adentro.
viernes, 5 de octubre de 2012
Saquito anchote para la tristeza.
Siempre que lloro suelo entre una sesión de llanto ahogado y otro; mencionar con mi voz entrecortada, mencionarme, los motivos por los cuales lloro, los motivos que me hacen triste, como justificándome a mi misma que cada lágrima que desperdicio al salir de mi ser es perfectamente bien derramada.Hoy solo quiero llorar, sin un porque solo llorar por el ejercicio mismo que es el llorar, quier estar triste, si, pero ya no sé porque, me duele si, pero es que ya no tendría porque nos estamos pasando el tiempo.
Solo llorar por el verbo llorar. para bañarme por dentro, para bañarme la cara por fuera. llorar y no mezclarlo con el hablar. Dar prioridad de mi cuerpo para una sola acción.
Y saben? más triste que sentir tristeza, es sentirte triste porque con quieres pasar la tristeza no está en modo de ser ese él que a ti te cae bien.
No me gusta cuando él es un él que no conozco.
Saco anchote de la tristeza, que no me talle porque me duele el cuerpo, que me cubra toda porque el frío me viene de adentro, y de afuera a la vez. que las lanas me hagan cosquillitas sutiles en la piel es lo único que tolero.
Apunto: Lo vi tocándole el pelo. Me dolió.
Esa formita suya de hacerme saber que está tan feliz...
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